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En la burguesía catalana se la conoce simplemente como Julia o María Julia. Ella es la psicoterapeuta que ha logrado colarse discretamente en las casas y vidas de algunos de los nombres más famosos de la clase alta de Barcelona. Una persona “tranquila y serena” capaz de crear un “espacio de confianza” hasta convertirlo en “una secta”. “No protestas, pero sales del hospital llorando y sintiéndote culpable”, recuerda uno de sus pacientes. Sus palabras sencillas, su presencia tranquila y su promesa de sanación personal y familiar le abrieron las primeras puertas. El boca a boca en un círculo privilegiado y cerrado en el que casi todos se conocen hizo el resto. “Aquí viene la Infanta”, dijo en su consulta. Sola, vestida de blanco inmaculado y con el colgante de la Virgen al cuello, acudió este martes al juzgado de Martorell (Barcelona) para declarar allí caso andinoque investiga el presunto asesinato del fundador de Mango, Isak Andic, a manos de su hijo Jonathan.
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