El Tribunal Supremo ha rechazado la petición del exministro José Luis Ábalos de aplazar un mes el juicio contra él por supuestas irregularidades en la compra de mascarillas a Transportes durante la pandemia de coronavirus. Los jueces ya fijaron el cronograma para la audiencia oral, que comenzará el 7 de abril y continuará con sesiones de mañana y tarde hasta el día 30 del mes.
La defensa de Ábalos, que asumió el pasado enero el abogado Marino Turiel, había pedido al Tribunal Supremo aplazar un mes la vista debido a la «complejidad» del juicio. Afirmó que le resultaba imposible hacer frente a “la carga de trabajo” y al “esfuerzo material y mental” asociado. “La celebración del juicio en la fecha actualmente indicada impediría a esta parte preparar la defensa con las garantías mínimas y adecuadas”, subrayó.
El Tribunal Supremo respondió que ya había advertido el pasado mes de febrero que las sesiones se celebrarían «después de Semana Santa». Y ha recordado que se trata de «un caso con un solo preso» -Ábalos y su exasistente Koldo García se encuentran en la prisión improvisada desde el 27 de noviembre-, por lo que su labor informativa «debe ser siempre una prioridad».
El abogado también afirmó que no tuvo acceso a todo el caso porque cuando intenta ingresar a la plataforma informática, “la computadora piensa en un bucle infinito de manera indefinida”. El Tribunal Supremo ha respondido que esta petición depende del Ministerio de Justicia, por lo que asegura que «lo único» que puede hacer para solucionar el problema es poner el expediente íntegro a disposición de la Secretaría del Tribunal «para su inspección o copia en un disco duro externo».
El Tribunal Supremo mantiene así su previsión de que la vista se desarrolle a lo largo de 14 días, del 7 al 30 de abril, en sesiones de mañana y tarde. En el desfile se esperan más de 75 testigos y 20 peritos. Los jueces escucharán el testimonio de la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el Ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres; y la expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, imputada en parte de Caso Koldo que está siendo investigado, entre otras cosas, ante el tribunal regional. Por otro lado, han excluido una declaración del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; los ministros María Jesús Montero y Fernando Grande-Marlaska; y el presidente de la Generalitat y exconseller de Sanidad, Salvador Illa, cuya comparecencia pedían las acusaciones.
Este primer intento de Caso Koldo Pondrá en el banquillo a Ábalos, a su ex confidente Koldo García y al presunto ejecutor de la trama, el empresario Víctor de Aldama. Los investigadores los retratan como una organización criminal cuyo objetivo es cobrar sobornos a cambio de favores políticos, en este caso específico para comprar mascarillas al Ministerio de Transporte y sus empresas públicas en plena pandemia.
El Tribunal Supremo también investigó, en otro brazo, la presunta manipulación de obras públicas a cambio de sobornos, imputada al exsecretario de organización del PSOE Santos Cerdán y a varios empresarios, entre ellos exdirectivos de Acciona. Sin embargo, la dimisión de Ábalos al escaño el pasado 28 de enero hizo que esta parte de la investigación llegara a la Audiencia Nacional, que ya investigaba a Pardo de Vera y al exdirector general de Carreteras Javier Herrero por estos incidentes.

Durante la audiencia preliminar del 12 de febrero, la defensa de Ábalos y su ex colaborador intentaron conseguirlo Máscaras de otoño Según Alejandro Luzón, titular de la Fiscalía Anticorrupción, también se desplazaría a la Audiencia Nacional, lo que habría provocado enormes retrasos. Los jueces descartaron esto y mantuvieron la competencia del Tribunal Supremo para esta parte de la investigación sobre la base de un acuerdo adoptado por el pleno de la Sala Penal en 2014, según el cual si un acusado renuncia a su competencia después de la apertura de una audiencia, la competencia para su sentencia sigue siendo del tribunal que llevó a cabo la investigación, en este caso el Tribunal Supremo.
Ábalos, García y Aldama están acusados de cohecho, tráfico de influencias, malversación de fondos, implicación en organización criminal, uso y explotación de información confidencial, falsedad y subterfugio. La fiscalía anticorrupción exige 24 años de prisión para el exministro y 19,5 años para su exasesor, mientras que la acusación popular liderada por el PP eleva la exigencia hasta los 30 años para ambos. Para Aldama, sin embargo, tanto la fiscalía como las acusaciones populares redujeron la pena a sólo siete años porque cooperó con el poder judicial incriminándose a sí mismo y proporcionando información sobre la conspiración corrupta.
El tribunal que los juzgará está integrado por el presidente de la Sala Penal, Andrés Martínez Arrieta; su antecesor en el cargo, Manuel Marchena; y los jueces Julián Sánchez Melgar, Andrés Palomo, Susana Polo, Eduardo de Porres y Javier Hernández.
