Nuevo giro en el caso de los contratos de emergencia sanitaria del Gobierno de Andalucía (PP). El PSOE, que parece una acusación popular, denunció el pasado miércoles en una carta que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) había eliminado pruebas de una supuesta falsedad ocultando y borrando expedientes importantes relacionados con el caso, y que el titular del Juzgado de Instrucción 13 de Sevilla, José Antonio Gómez, había pedido que se esclareciera el caso.
Según el documento al que tuvo acceso EL PAÍS, los socialistas acusan a la autoridad competente en materia de salud pública andaluza de «alteraciones documentales» y llaman la atención del juez sobre el hecho de que el SAS ha ignorado por completo su instrucción directa de facilitarle todos los detalles de los 242 millones de contratos firmados entre 2020 y 2024. Ante esta omisión, que se produce por segunda vez, el PSOE exige a la Guardia Civil que entre en la sede del SAS para confiscar todos los documentos que el ejecutivo evita enviar al tribunal.
Los socialistas señalan directamente a Valle García, actual jefa del servicio Santanita Río, que estaba siendo investigada en el caso, y sospechan que pudo haber influido en los funcionarios encargados de transmitir toda la información al tribunal para que ocultaran datos relevantes para las investigaciones llevadas a cabo por la fiscalía anticorrupción. Por ello, piden al juez que a partir de ahora García no interfiera más en el envío de documentos.
La carta pide a los agentes que se presenten en la sede de Servicios Centrales de SAS para incautar sus ordenadores y servidores informáticos con «todos los expedientes de contratos examinados en cualquier formato existente -digital o en papel-, así como toda la documentación relacionada: expedientes, facturas, certificados, avisos, correos electrónicos relacionados con cada uno de los prestadores de servicios y proveedores».
En mayo pasado, el juez Gómez solicitó al SAS “Claridad y Precisión” que le enviara todos los detalles de todos los contratos de estos cinco años (2020-2024) con las clínicas de salud privadas, con el fin de aclarar exactamente cómo estaban organizados los servicios, luego de que ya le habían enviado la documentación poco clara e incompleta. Pero los documentos enviados este verano tampoco están ordenados y el PSOE asegura haber encontrado sobradas pruebas de que han sido manipulados, por lo que exige a la Guardia Civil su confiscación para que no se pierda ningún rastro documental.
El Gobierno andaluz niega las acusaciones y asegura que el juzgado dispone de toda la documentación necesaria: «El SAS ha remitido todos los documentos solicitados. Absolutamente todos, con el firme propósito de cooperar en la medida de lo posible. Los correos electrónicos que no fueron enviados según el escrito del PSOE fueron remitidos al juzgado en enero de 2024. Y serán incluidos en el caso. Se trata de una maniobra del PSOE para intentar retrasar los trámites y prolongar artificialmente el caso». Estamos tratando de impedir que testigos y demandados se presenten ante el juez para demostrar la verdad”, responden fuentes del Ejecutivo.
El PSOE cita en sus escritos documentos, facturas y certificados que revelan una supuesta manipulación de datos para ocultar que se superó el plazo de contratación de emergencia, el 17 de mayo de 2023, en acuerdos que no podían acogerse a esta fórmula administrativa excepcional. Pero este es sólo uno de los ejemplos citados de que el SAS supuestamente ignora las órdenes de cooperar con el poder judicial. El PSOE denuncia también la supuesta omisión de documentos contractuales por valor de 53 millones de euros, ya que el total de acuerdos de urgencia entre el 20 de enero de 2021 y el 31 de diciembre de 2022 aumentó hasta los 242 millones, pero el total de los expedientes transmitidos ahora por el SAS solo asciende a 189 millones.

Para fundamentar esta supuesta reducción económica, el documento pone como ejemplo un contrato con el proveedor Amaveca Salud SL, en cuyo resumen aportado por la SAS consta que facturó 2,7 millones, mientras que del expediente del proveedor se certifica un primer contrato y tres adendas que elevan el importe hasta los 4 millones. Dada la relevancia y el volumen de los documentos contenidos en los contratos, que supuestamente no entregó la SAS, el Partido Socialista exige al juez suspender las declaraciones previstas para el 18 de noviembre de cinco testigos, entre ellos la viceministra de Hacienda, Amelia Martínez, y la ex interventora delegada de la SAS, Blanca Pons.
El PSOE considera que si la gestora hubiera dado la instrucción de ocultar información podría estar amparada en su derecho fundamental a no incriminarse, y por ello exige que las fuerzas de seguridad del Estado intervengan para garantizar que los documentos lleguen al tribunal «genuinos y completos, sin mutilaciones». El SAS menciona en sus textos que está respondiendo a aspectos de la denuncia que desencadenaron la investigación judicial, demostrando que tuvo acceso a esta denuncia, aunque el proceso es teóricamente secreto, salvo para su líder supremo y sus antecesores. «Esta postura defensiva y el acceso a material clasificado reduce la credibilidad de la documentación proporcionada y aumenta la sospecha de que la persona investigada pueda controlar la información proporcionada al tribunal y, por tanto, presumiblemente influir en los funcionarios que tienen el deber de cooperar objetivamente con el poder judicial», decía la carta.
Respecto al ejemplo de Amaveca Salud SL, los socialistas señalan que es «plausible» que con el resto de proveedores de SAS se repitiera la misma práctica de aportar documentos por un importe inferior al contractual. Se “deslizó” un correo electrónico en el primer CD que demuestra esto Procedimiento: La adenda se firmó cuando la clínica informó que estaba completa en más del 80%, un correo electrónico que el SAS ahora omite, según la carta.
«Tras una primera transmisión documental confusa e incompleta, como deber de diligencia imprescindible, se solicitó al SAS el envío de todos los documentos (…). Esta solicitud se basó en el descubrimiento de correos electrónicos y comunicaciones que indicaban supuestas prácticas fraudulentas graves como simulación y falsificación de datos (…). La Fiscalía constató el mismo fallo por parte del SAS y solicitó al juez que aportase los documentos completos», recuerda la carta del PSOE. El juez pospuso el expediente la primavera pasada y ordenó al SAS que proporcionara la información ordenada.

«Por segunda vez, el SAS habría omitido, a sabiendas y sin justificación, una parte importante de las exigencias requeridas, dando lugar a sospechas razonables de ocultación de pruebas delictivas», denunciaron los socialistas. Y firma con tono serio: «No se ha hecho absolutamente nada con las comunicaciones y correos electrónicos entre los directivos de SAS y los proveedores. Se nota mucho que durante la primera entrega se introdujeron de contrabando algunos correos reveladores, ahora, después de que se pidió expresamente a SAS que estuviera completo, no sólo no entrega el resto, sino que deja fuera los pocos que ya había entregado. Parece una reconstrucción». a propósito de los archivos para ocultar cualquier comunicación comprometedora”.
Paralelamente, el documento muestra que el SAS no está cumpliendo con la orden del juez de identificar al responsable de cada caso y expediente, imposibilitando llevar adelante con éxito la investigación y dar con los responsables de cada posible delito.
Otro ejemplo de los socialistas es que desde el 30 de septiembre de 2022 las decisiones marco de urgencia sólo incluían la derivación de pruebas diagnósticas oncológicas, pero hay un fichero Excel que muestra cómo se seguían derivando pacientes para pacientes no oncológicos, inminentes de hernias, cataratas o vasectomías. De aquellos expedientes con traslados no oncológicos supuestamente irregulares posteriores al 30 de septiembre de 2022 ya no consta rastro alguno en la documentación presentada ahora por el SAS.
Ya el pasado mes de mayo, el juez destacó que en 2020 el SAS había pactado con la sanidad privada una tarifa diferente para las operaciones y pruebas diagnósticas que ya realizaban los hospitales y clínicas privadas a precios diferentes a los vigentes hasta entonces. Dado que ya se acordaron las mismas intervenciones para los pacientes a un precio determinado, el Ejecutivo regional decidió cambiar esto en plena pandemia. Cabe preguntarse por qué se aumentaron estos precios ya acordados para aumentar el gasto público, lo que podría dar lugar a malversaciones. Sobre este delicado tema, el Gobierno andaluz evitó responder a este periódico el pasado mes de mayo.
