
Un año sin elecciones podría conducir a cierta recuperación o a una intensificación del declive. Ésta es la situación en la que se encuentra el PSOE tras otra derrota electoral; el cuarto en un cuarto. El hecho de que no hubo sorpresa no disminuye la consternación de los líderes y militantes socialistas. No habrá consecuencias para el gobierno de España; Esto se garantizó a nivel gubernamental durante toda la campaña electoral, en vísperas de las elecciones y al final del recuento de votos en Andalucía. El argumento de que cada comunidad autónoma tiene su propia peculiaridad electoral y no tiene por qué tener influencia alguna en el resultado de las elecciones generales es un consuelo o una hipótesis que no puede comprobarse. Tampoco era saludable en los ámbitos territoriales socialistas que la pérdida de la mayoría absoluta del PP en Andalucía pudiera servir como medio para que el PSOE no se concentrara en sí mismo y en su pobre resultado; una vez más.
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