
A punto de cumplirse medio siglo de la muerte de Franco, la formación neofranquista-Vox lo ha dejado muy claro: si el Partido Popular quiere hacer una nueva inversión presidente En Valencia, una visita al Valle de los Caídos definitivamente debería estar en tu agenda. Y si no, no habrá acuerdo ya que el ascenso de Santiago Abascal repercute en las encuestas. No es una situación agradable para el equipo de Núñez Feijóo. Como ocurre con tantos partidos conservadores, la incursión de la extrema derecha en su cuerpo electoral está radicalizando su base e inquietando a sus líderes. Esto ya ocurrió con el acuerdo explícito que ambas fuerzas firmaron en Valencia el 15 de junio de 2023, que marcó la pauta de los acuerdos autonómicos entre conservadores y nacionalpopulistas. La paradoja es que estos pactos, que ampliaron el poder territorial del PP, activaron la movilización que hizo imposible que el actual líder de la oposición se convirtiera hoy en presidente del Gobierno, para gran frustración del bloque capitalino con tantos recursos de poder, listas cerradas de candidatos ministeriales y que no olvida esta noche de verano. Y al mismo tiempo, sin estos pactos corrosivos, muchos de los líderes regionales del PP no estarían sufriendo hoy un desgaste, del que el margen electoral en Extremadura es el mejor ejemplo.
Para actualizar el acuerdo de investidura, Vox priorizará las medidas que ataquen a la inmigración y las que socaven el camino de la Agenda 2030. El PP no dijo que no. Como era de esperar, en la COP, Pedro Sánchez destacó el peligro de una “mayoría negadora” en Valencia y pidió que se adelantaran las elecciones para evitar la consolidación. Pero el presidente, como en otras ocasiones, antepone el cálculo a la estrategia. Por supuesto, un líder decente no querría que se promovieran políticas que nieguen la amenaza del calentamiento global, sin el cual fenómenos como el de Dana no se pueden explicar, pero a corto plazo el mayor objetivo de Sánchez es arrinconar a un PP perdido en este paradójico dilema. Los hombres del Presidente saben, como todos sabemos, que el partido que más se ha beneficiado de los disturbios provocados por las inundaciones no es ni el PSOE, con un liderazgo desastroso en Valencia, ni el PP, que apoyó a Carlos Mazón hasta que fue humillado por las víctimas ante el Rey y toda la ciudadanía. Entre noticias falsas y demagogia e intentos de hacer antipolítica, fueron los negacionistas de Vox quienes abrazaron la idea tóxica y antiliberal de que sólo el pueblo salva al pueblo.
¿Qué pasa con esta realidad? Durante el funeral de Estado, la sociedad española observó con emoción cómo los valencianos seguían de luto y enojados con sus gobernantes. No es para menos. Ha habido más de 200 muertes, y ante las mentiras de Mazón, este año ha crecido la creencia de que muchas de ellas podrían haberse evitado con una buena gestión de la emergencia. Y no es sólo el dolor lo que queda. También hubo problemas donde el daño fue mayor. Tenemos datos que muestran que las economías de algunas de las poblaciones más afectadas no se han recuperado de la crisis. choque. En las tiendas de Alfafar o Paiporta la recogida todavía no es la que era, según CaixaBank Research, y en Alfafar, Massanassa y Sedaví todavía hay menos tiendas abiertas que antes de la Dana. Los grandes esfuerzos que deben realizarse para evitar que episodios como los del 29 de octubre vuelvan a ocurrir requieren de grandes acuerdos entre gobiernos. ¿No debería ser una excepción la Valencia de la reconstrucción? El PSOE, ahora sin Mazón, tiene carta para evitar que Vox se convierta en el principal beneficiario de la tragedia. ¿Por qué no jugar?
