
El PP de Alberto Núñez Feijóo no se muestra incómodo con la actuación contundente del alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, que aboga y defiende el desalojo del asentamiento del antiguo Instituto B9 en Navidad, dejando a unos 400 inmigrantes vagando por las calles y bajo los puentes de la ciudad. En la dirección nacional del PP comparten la opinión de que esta ocupación era ilegal y que debería haberse resuelto antes. No ha habido debate al respecto en la dirección del PP, pero tampoco hay disconformidad con la parte más cristiana del partido, que, pese a las críticas de la Iglesia a estos «desahucios», apoya las acciones de Albiol e incluso los adjetivos de «mafia» contra algunos de los ocupantes.
El propio Ayuntamiento de Badalona parece no expresar dudas sobre la actualidad de su decisión judicial, alegando que en este antiguo instituto “había gente buena, pero muchos hacían la vida imposible a los vecinos y por eso ahora estamos en la situación que tenemos”. La acción fue apoyada en la calle por manifestaciones de algunos vecinos y cuestionada por otros. La Iglesia católica se ha manifestado en contra al más alto nivel.
El presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo de Valladolid, Luis Arguello, no rehuyó el conflicto en su cuenta de Twitter cuando confirmó la situación tras el desalojo: «Jesús nació en un pesebre porque ya no había espacio en el albergue. Hoy los inmigrantes no están legalizados, pero en España y Estados Unidos son desalojados con luces y sonidos navideños de fondo; las familias viven en una habitación con derecho a cocina… Hoy no». cualquiera. «Todavía hay espacio en la posada».
Un centenar de religiosos de diócesis, asociaciones y comunidades de toda España firmaron esta semana un manifiesto en el que denuncian «desde el Evangelio» la actuación del alcalde y de las instituciones que, amparadas en la ley, mantienen fuera a estos pobres: «Ninguna ciudad es justa si deja gente en la calle. No se puede garantizar el orden y al mismo tiempo destruir vidas. No se puede hablar de seguridad cuando se crea exclusión. No se puede gobernar creando miedo y destacando al extranjero como un problema».
Ni Albiol, ni la dirección nacional del PP, ni su debilitado sector democristiano se vieron cuestionados por estos llamados de atención. El alcalde está orgulloso de haber cumplido su promesa de abolir esta ocupación. Desde la dirección del PP afirman que son “un partido de Estado que no defiende la desobediencia a las leyes vigentes en el país”. Y ante las críticas de la Iglesia, responden: “Cualquier persona u organización que desee ofrecer sus bienes inmuebles o bienes personales para encontrar soluciones para las personas que actualmente ocupan inmuebles ilegalmente tendrá todo nuestro apoyo y respeto”.
El PP de Feijóos apoya a Albiol y, ante el debate político que ha suscitado su resolución, señala con cierto sarcasmo que examinarían «si los partidos de izquierda quieren proponer alguna disposición legal que excluya los bienes públicos de las reivindicaciones contra las ocupaciones ilegales».
Actualmente ya no hay ningún democristiano armado en el PP, aunque sí algunos representantes experimentados cercanos al líder. Otros están más aislados, pero no dudan en pronunciarse para validar la actuación de Albiol pese al enfrentamiento con la Iglesia.
El exconseller del Interior Jorge Fernández Díaz, católico y exlíder del PP catalán, rechaza algunas de las preguntas que recibe Albiol: «La doctrina de la Iglesia no protege a la mafia, la droga o la prostitución que aparentemente encontraron refugio en este lugar. La solidaridad es una virtud cristiana esencial y profundamente humanista, por supuesto loable y exigible, pero otra cosa es proteger a quienes infringen la ley». “Entrada ilegal” y daños e injerencias en la convivencia pacífica de ciudadanos que también tienen derecho a vivir una vida solidaria en paz y tranquilidad.
En este caso, Fernández Díaz admite que se podría hacer una excepción con las personas desplazadas que no estén involucradas en ningún tipo de delito, para “ayudarles solidariamente y, sobre todo, poder pasar al menos la noche”.
Entre los principales democristianos que aún sobreviven en el actual PP, la controvertida cuestión de Albiol o Badalona no plantea problemas doctrinales, sino simplemente una adaptación a la realidad de la capacidad de respuesta a la inmigración en todo el mundo, procedente de Estados Unidos, Alemania, Austria y especialmente de Cataluña. Están convencidos de que el debate continuará y será el centro de la próxima campaña electoral, y no sólo para la derecha. Niegan que la dureza de sus declaraciones tenga algo que ver con el uso del tema por parte de Vox o, en Cataluña, de Alianza Catalana.
El discurso sobre el fenómeno de la inmigración se resume de forma casi binaria en el PP: «Estamos a favor si es regular, legal y con todas las consecuencias. Si cometen delitos, no nos interesa. Apoyaremos más contratos en los países de origen». Un democristiano a rayas concluye: «La Iglesia dice lo que debe decir y, por definición, siempre ha estado del lado de los débiles. Pero somos un partido político».
