«No existe ninguna medida política, parlamentaria o jurídica, ni a nivel nacional ni internacional, que el PP permita para denunciar este despropósito», ha anunciado este lunes la vicesecretaria de coordinación sectorial del PP, Alma Ezcurra, con toda solemnidad en relación con la legalización de inmigrantes que el Gobierno aprobará este martes en Consejo de Ministros. Los partidos populares lanzarán una ofensiva en los tribunales, en las cámaras e incluso en Bruselas para oponerse a esta iniciativa, que concede permisos de residencia temporal a unos 500.000 extranjeros que ya viven ilegalmente en España. El PP califica la regularización de “tontería” y “barbarie”, a pesar de que el pueblo votó en 2024 para aprobar la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) patrocinada por la Iglesia, que favorecía la regularización en el Congreso. Fuentes de la dirección popular sostienen que esta votación estuvo justificada por el «respeto al procedimiento parlamentario», ya que contó con 800.000 firmas, pero que ello no significa que respaldaran el fondo del asunto, aunque la dirección defendió en su momento la iniciativa.
El PP esperará al texto, que previsiblemente será aprobado mañana por el Consejo de Ministros, para decidir qué pasos dar primero y en qué condiciones, pero el subsecretario de Asuntos de Inmigración se pronunció este lunes en contra del proceso ya conocido. “Es perjudicial para todos”, se quejó Ezcurra. “[La regularización] Malo es para los que han seguido la ley, para los que han de venir; «Es malo para el conjunto de los ciudadanos que ven empobrecidos los servicios públicos sin que el Gobierno actúe», subrayó el popular subsecretario de Estado. «No sabemos cuántos son, quiénes son, dónde están, de dónde vienen». “¿Qué pasará con sus antecedentes penales?” destacó sobre los extranjeros que se beneficiarán de esto.
El PP, defendió Ezcurra, cree en una «España abierta», pero al mismo tiempo intenta situarse en un punto intermedio entre la postura del Gobierno, que comulga con la Iglesia católica, y la de Vox, que apuesta por lo contrario e incluso pretende expulsar a miles de inmigrantes que ya se encuentran en España. “Ni los brazos abiertos sin mando, ni los puños abiertos sin compasión”, resumió el vicesecretario popular.

Tras la extrema derecha, los partidos populares han intensificado cada vez más su discurso sobre la inmigración. La regularización es un claro ejemplo de este proceso, ya que el PP votó en 2024 tramitar la ILP para una legalización extraordinaria de extranjeros en España. Si bien es cierto que esta votación sólo permitió la continuación de la iniciativa en el Congreso, el PP la modificó proponiendo, por ejemplo, que las solicitudes fueran “siempre individualizadas y examinadas caso por caso”, por lo que no estaba del todo en contra. Pero, sobre todo, la dirección popular de entonces defendió la expedición de documentos al medio millón de extranjeros que se estima se encuentran de forma irregular en España. “Hay que darles una salida, habría más”, afirmó el portavoz del PP, Borja Sémper, en agosto de 2024.
La regularización coincidirá con la visita a España del Papa León XIV, uno de sus principales valedores, lo que ha provocado un conflicto directo entre la Iglesia y Vox. El PP ha mantenido contactos con la Conferencia Episcopal sobre este asunto, pero fuentes de la dirección del PP aseguran que la Iglesia no les ha pedido apoyo. Este lunes, el líder del PP defendió al Papa afirmando que el cristianismo es “un faro ético y moral para millones de personas en el mundo”. Alberto Núñez Feijóo ha apoyado a León XIV tras las críticas que recibió el Papa por parte de Donald Trump. «El cristianismo es un faro ético y moral para millones de personas en todo el mundo que no merece ser tomado a broma. Y el Papa León
