
El PP quiere gobernar Castilla y León en solitario y Vox insiste en participar en el gobierno de la junta. Ambos partidos mantuvieron este miércoles su primer contacto tras la victoria del popular Alfonso Fernández Mañueco el pasado 15 de marzo. El presidente en funciones se reunió durante una hora en el parlamento autonómico con Carlos Pollán, expresidente de las Cortes y candidatos de Vox. Dado que Mañueco prácticamente descarta un acuerdo con el PSOE, con el que se reunirá el jueves, y no se suma a las fuerzas provincialistas, los 33 diputados del PP con la mayoría absoluta de 42 abogados de extrema derecha y sus 14 parlamentarios son una condición imprescindible para la formación de alianzas legislativas. El PP vuelve a la pantalla de 2022, cuando Vox también era indispensable, en la primera coalición europea con la extrema derecha en un gobierno territorial. El PP, a través de Carlos Fernández-Carriedo, portavoz del ejecutivo y jefe del departamento económico en funciones, afirmó que continuaba con su plan de campaña para un gobierno único, lo que Pollán rechazó.
El primero en comparecer tras la reunión fue el representante de Vox, que insistió en su deseo de formar parte de la ejecutiva regional. Pollán ha calificado de «cordial» este primer encuentro y ha anunciado que han propuesto que el PP gobierne juntos, mientras que los de Mañueco han propuesto «un acuerdo extraparlamentario», con apoyos concretos pero sin Vox en el Gabinete, que el partido de Santiago Abascal rechaza.
«Hemos manifestado nuestra intención de participar en el gobierno de la junta paso a paso, con plazos y garantías de cumplimiento», dijo Pollán, quien negó que se haya abordado un posible reparto de cargos o carteras. «Antes de hablar de presidencias, consejerías y presidencias, queremos un acuerdo programático de políticas», ha afirmado, añadiendo que los movimientos que se tomen no dependerán de Extremadura o Aragón al inicio del ciclo electoral y que su objetivo en Castilla y León es suprimir la política compartida por PP y PSOE, según sus palabras y su mantra de campaña.
Pollán ha afirmado que las medidas firmadas en 2022, que Mañueco reclamó hace unos días, «no sirven de referencia; la experiencia con el PP nos hace buscar cuestiones más concretas». El expresidente de las Cortes añadió que no habían abordado temas concretos como la inmigración, pero que los abordarían en el futuro si se entendían: «No negociaremos en los medios, sino con seriedad y discreción».
La firmeza con la que se ha expresado contrasta con la ambigüedad del PP, con Carriedo repitiendo que su voluntad es mantener lo afirmado en la campaña electoral: gobernar en solitario, algo que Vox proclama que no cederá. El portavoz del partido que dirige la comunidad desde 1987 ha esquivado varias preguntas sobre una posible coalición, pero admitió que «las bases están ahí» para que ambos partidos «con muy buena disposición» puedan entenderse «lo que nos une y aclarar en qué no tenemos posiciones diferentes, somos partidos diferentes». A la vista de los resultados electorales, Carriedo reveló que «el pacto de base existe entre PP y Vox», pero se abrió a otras formaciones «aunque no consideran posible nada en común con este PSOE».
El portavoz del PP negó que actualmente se estén negociando cargos o posiciones, adelantó que «entrarían en detalle sobre las iniciativas» que se desarrollarán dentro del mandato y precisó que «llevarán algún tiempo», sin aclarar los plazos: como se decidió antes de las elecciones, las facciones deberán formarse el 14 de abril, pero no necesariamente una composición definitiva de la junta, a partir de entonces hay un plazo de poco más de dos meses para cerrar la gobernancia o volver a acudir a las urnas.
Mañueco busca su tercera coalición ya que no ha logrado las tradicionales mayorías absolutas de su partido en ninguno de sus otros mandatos. En 2019 ganó el PSOE, pero el PP se mantuvo en el ejecutivo gracias a Ciudadanos, del que se separó en 2021 y finalmente se incorporó a Vox en 2022. Luego afrontaron difíciles negociaciones en las que, entre amenazas de la extrema derecha que rechazaban las ofertas de los conservadores, finalmente renunciaron a los ministerios de Agricultura y Ganadería, de Industria y Empleo y de Cultura, así como la vicepresidencia de la junta y la presidencia de las Cortes. Esta posición representada por Pollán enfureció al PP, sobre todo después de que en 2024 se rompiera la Entente por orden de Santiago Abascal. La mesa de Cortes liderada por Pollán marcó el ritmo de la regulación parlamentaria y provocó varios reveses en los proyectos del equipo de Mañueco, que denunció una pelea PSOE-Vox. Fuentes parlamentarias predicen que la batalla por las negociaciones se extenderá más allá de los ministerios hasta esta posición estratégica.
