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El Papa no hizo ninguna estupidez y, en su primer discurso en España este sábado, nada más aterrizar en Madrid, afrontó los temas que más le preocupan: el peligro de polarización, la tendencia populista y la amenaza de la extrema derecha. Sin mencionarlo explícitamente, pero con palabras contundentes en defensa de una sociedad abierta, pluralista y centrada en la educación pública. Nos invitó a “apreciar y estudiar la complejidad, aprender a no negarla y vivirla como una bendición, a huir de esos enfoques de la identidad que parecen aclararlo todo pero pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”. Ha pedido claramente el abandono de “armas y muros”.
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