
El operativo de rescate que trabaja en la zona donde se produjo una colisión entre dos trenes de alta velocidad en las afueras de Adamuz (Córdoba) recuperó este miércoles los restos de una persona. Se trata de la víctima número 43, encontrada entre los restos de los vagones Alvia que cayeron a una pendiente tras el accidente, y es el único que aún puede ser identificado. Se cree que este no será el último accidente ya que hay 45 reportes de personas desaparecidas, aunque no está claro si se trata de personas diferentes. . Decenas de especialistas continúan trabajando en las líneas de alta velocidad para localizarlas, retirar los coches afectados y luego proceder a la reparación de la línea. En paralelo, continúa la doble investigación para esclarecer lo sucedido, tanto por el equipo criminalístico del Instituto Armado como por especialistas de la Comisión Investigadora de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Siempre hay mucha actividad en la zona alrededor de la Zona Cero, que está custodiada por la Guardia Civil. A la entrada hay un tráfico intenso, un camino de grava y barro por el que entran y salen constantemente camiones, maquinaria pesada y especialistas, desde personal de Renfe hasta ingenieros o especialistas ferroviarios de empresas públicas y privadas. Casi 200 personas están trabajando o esperando su turno en el lugar para completar las numerosas tareas que quedan por completar, siendo la prioridad los dos últimos comités. Por ello, la Guardia Civil continúa liderando los trabajos de retirada de los vagones de las vías, con especial atención a los vagones del tren Alvia que se dirigía a Huelva, ya que la principal hipótesis es que los cadáveres se encuentran en los mismos. Por ello, allí también se concentran los esfuerzos de la Unidad Cinológica Central, que participa en el rescate con cuatro perros.cleo, Arsa, Correr Y Enzo– capacitado en la detección de cadáveres y restos biológicos, según dijo a los medios el cabo Jorge Liñán.
A primera hora de la mañana, numerosos especialistas -en particular del Consorcio Provincial de Bomberos de Córdoba- trabajaron para cortar con unas grandes tijeras los coches 1 y 2 de este convoy -en el segundo también se encontraba la cafetería-, que cayeron varios metros por una pendiente. Fuentes técnicas afirman que se trata de un trabajo “quirúrgico” para no alterar los restos que puedan encontrarse, permitiendo a los operadores detenerse ante cualquier pista. Precisamente durante estos trabajos se encontró la víctima número 43, según confirma la Junta de Andalucía. Los otros 42 ya han sido identificados por la Guardia Civil mediante sus huellas dactilares.
A primera hora de la mañana el primer Alvia ya estaba destrozado y los trabajos continuaron con el segundo, que duraron todo el miércoles. El objetivo era extraerlo de allí “en pedazos”, ya que es difícil estabilizar el entorno para que las pesadas grúas puedan trabajar con seguridad, según explicó este miércoles el general Ortega. Sin embargo, fuentes técnicas indican que uno de estos vehículos ya se había desplazado hasta la zona para apoyar estos trabajos. Lo logró gracias a dos factores. En primer lugar, la existencia de un pequeño camino, creado hace unos meses en el marco de la rehabilitación de las infraestructuras, excavado en la roca paralelo a las vías para que, en caso de accidente, se pueda acceder al túnel, situado unos metros al suroeste, según fuentes operativas, que señalan la complejidad de las obras debido al terreno complejo e inestable que rodea la zona del accidente.
El segundo motivo fue la necesaria retirada de las vías del vagón número 8 del tren Iryo que viajaba de Málaga a Madrid. Según el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), sobre las 02.40 horas dos enormes grúas lograron levantar la carga de 300 y 400 toneladas. Es el único que volcó en este convoy y se encontraron varias víctimas mortales. Una góndola -una especie de camión alargado con un brazo para levantar peso- lo transportó posteriormente hasta una finca situada a pocos metros de las vías, donde permanecerá hasta que concluya la investigación. Fuentes técnicas aseguran que lo más probable es que sea desguazado allí, ya que su transporte resulta complicado debido a su gran peso, de varias toneladas.
El objetivo fijado para el miércoles era repetir el mismo proceso con los vagones seis y siete, que descarrilaron pero no volcaron. Por supuesto, al final de la tarde las grúas aún no habían completado esta tarea. “No es fácil”, explican los lugareños. La lluvia, que comenzó alrededor de las once de la mañana y continuó durante todo el día, aunque no con intensidad, dificultó aún más este trabajo. «Por supuesto que no ayudó en nada a los proyectos», afirmó un portavoz de Adif. La niebla, intensa al caer la noche en la sierra de Córdoba, tampoco ayudó. El administrador de infraestructuras ferroviarias insiste en que sus técnicos han comenzado «en las primeras fases» a restaurar las vías afectadas, según explicó también por la tarde su director técnico, Ángel García de la Bandera. Actualmente, los operadores han tenido poco éxito a la hora de eliminar líneas de contacto y otros elementos que no interfieran con las investigaciones policiales. “Estamos caminando con pies de plomo”, advierten las mismas fuentes. «Lo antes posible» se retirará de las vías todo el material ferroviario, como las traviesas afectadas, el balasto, las vías o los cientos de metros de líneas de contacto y postes eléctricos destruidos. “Entonces habrá que reconstruir prácticamente todo de nuevo”, subrayan.
Todavía hay tiempo para este momento, ya que Adif afirma que cada paso se irá haciendo «lentamente» porque «el trabajo de los investigadores» tanto de la Guardia Civil como de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) es prioritario. Miembros del equipo criminalístico del Instituto Armado permanecieron en las calles durante todo el miércoles para continuar con la inspección visual y recolectar muestras y fotografías para investigar el incidente. Paralelamente, en esta labor también participa personal del CIAF.
Mientras tanto, lejos de las vías, el servicio de investigación criminal de la Guardia Civil ya ha identificado mediante huellas dactilares a 42 de las 43 víctimas del accidente de tren. De ellos, 28 se encontraban en el Alvia, seis en las vías del tren en cuestión, otros seis en el interior del Iryo y tres más entre los dos convoyes. Con la identificación de las víctimas prácticamente completada, sólo queda por identificar una última persona, el cuerpo fue encontrado este miércoles.
