
La izquierda de Sumar en el gobierno saca conclusiones positivas de una semana crucial para su futuro. Algo ha cambiado en el espíritu de las organizaciones en los últimos días, impulsado también por el interés que despierta la propuesta de Gabriel Rufián de unir fuerzas nacionalistas y estatales en las próximas elecciones parlamentarias. Y al mismo tiempo, IU, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar han respondido a la instrucción de un político tan popular y mediático como el presidente de ERC en el Congreso de asistir a su discurso y acoger las ideas. Aunque el planteamiento unitario para conseguir escaños “provincia a provincia para Vox”, como dijo Rufián el pasado miércoles, es muy complejo y choca directamente con los intereses de las fuerzas soberanistas -que ya han manifestado su rechazo-, el debate abierto ha sacado a los partidos de la sala, ha atraído a espectadores curiosos y ha levantado una expectación que el sábado superó las previsiones de los organizadores, que habían reservado una sala con espacio para la presentación de la alianza. 400 personas, eso era demasiado poco. El objetivo ahora es construir un proyecto coherente que pueda atraer aún más partidos y sociedad civil, subrayan los ponentes. Para lograrlo, los grupos quieren aprovechar el impulso de movilización que se mostró la semana pasada con nuevos acontecimientos. La gira se iniciará inicialmente por Andalucía y Aragón, según han confirmado este lunes fuentes de la confluencia.
Aún no se ha fijado una fecha, pero se espera que la primera se celebre entre marzo y abril en el municipio, abriéndose las elecciones alrededor de junio. Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida y también candidato a la junta de la coalición Por Andalucía -donde no están representados ni Podemos ni el partido de Teresa Rodríguez- explicó ayer durante un desayuno informativo en el Fórum Nueva Economía que estas elecciones actuarán como una «prueba de la solidez» del proyecto político. “Cuando digo aspiro a ello, significa que aspiro a ello y será la clave del éxito o del fracaso”, explicó, presionándose y asegurando que contribuirá a la lucha general desde su comunidad, excluyéndose como opción. Aunque Podemos no tiene firma oficial debido a las desavenencias internas que llevaron a un acuerdo tardío, forma parte de esta legislatura en el grupo en el que tiene mayoría -tres de los cinco diputados que ganó en 2022-, pese a que Andalucía es el bastión de IU.
Para estas elecciones ningún partido espera una candidatura conjunta de Podemos, pero voces críticas dentro de la dirección regional (su coordinadora Raquel Martínez llamó a la “unidad de la izquierda” tras desaparecer en Aragón) han al final planteado la posibilidad de que haya cuadros que finalmente decidan abandonar su marca.
El propio Maíllo ya pensaba en el año 2027 y, en una velada alusión también a los de Ione Belarra, advirtió a quienes no se sumen a la nueva alianza que podrían verse “arrinconados para siempre”.
«Lo que viene por delante es algo muy grande que preocupa a toda la ciudadanía. Queremos que Podemos sea parte, por supuesto, pero también Compromís, Més, Chunta,… Se trata de entender el momento que atraviesa nuestro país», afirmó horas después la coordinadora general del Movimiento Sumar, Lara Hernández, en su rueda de prensa.
“Se habla demasiado de qué y quién y no de por qué”, respondió a Maíllo Pablo Fernández, portavoz y secretario de la organización Podemos. Desde la sede del partido, el líder indicó que se intentará forjar alianzas «lo más plurales y heterogéneas posibles» y explicó que la semana pasada «quedó demostrado que hay voluntad de izquierda en España», evitando en su respuesta cualquier enfrentamiento con IU.
guía
Aunque varios dirigentes creen en secreto que la decisión sobre el futuro político de Yolanda Díaz llegará «más pronto que tarde», todos son partidarios de aplazar el debate sobre el liderazgo y creen que la otra incógnita, el nombre de la marca, se resolverá antes de que se elija al primer puesto de la lista. Para Maíllo, la elección del candidato debe ser el “resultado posterior de la realización del proyecto político”, “sin distorsiones”. «Aquí todos son importantes, así como nosotros solos no somos suficientes. Y Yolanda decidirá lo que quiere ser, ella es por supuesto una ventaja, también una excelente ministra. Estoy a favor de que es fantástico si hay consenso. Si no, un modelo democrático.» [para elegir al número uno]», defendió. Después de que Maíllo abogó abiertamente por la renovación de ponentes en esta nueva etapa, es decir.
