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El juicio aún no había comenzado y nadie sabía por qué. Alguien faltaba. “Le apuñalaron”, se podía escuchar en susurros desde la audiencia provincial de Oviedo. Incluso sin saber quién era la víctima, no parecía del todo una locura. Era miércoles 22 de abril y el narcotraficante gallego Carlos García Morales alias Matadorpor traficar más de 600 kilos de cocaína, tras un importante operativo internacional de la DEA (Agencia Estadounidense Antidrogas), la Fiscalía General de Illinois y las policías de Colombia y España. Lo detuvieron camino a Siero, donde almacenaba un arsenal de armas de guerra “que nunca antes había existido en Europa”.
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