
El Juzgado de Instancia de Montoro (Córdoba), donde se investiga el caso del accidente de tren del 18 de enero en Adamuz (Córdoba), ha inspeccionado de oficio la zona del accidente en el kilómetro 318 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla y encontró inesperadamente más metros de vía de los previstos, que ha sido sustituida en los últimos días por el gestor de infraestructuras Adif. La empresa, dependiente del Ministerio de Transportes, notificó a la Autoridad de Justicia por correo electrónico el 2 de marzo su intención de retirar 36 metros de vía de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla a su paso por Adamuz, en el kilómetro 317,264 del andén 2 (sentido Madrid), a cientos de metros del punto negro. Tras una inspección visual realizada el pasado martes 17, el juzgado confirmó la presencia de otro tramo de “más de 42 metros de vía, que también fue retirado y que no fue informado en el correo electrónico del 2 de marzo de 2026”. [remitido por Adif al juzgado]“.
El anuncio de Adif se produjo dos días antes de la operación prevista, la sustitución de los 36 metros de vía, que se iba a realizar la noche del 3 al 4 de marzo, una tarea que la compañía ferroviaria incluía en el mantenimiento normal de la infraestructura. Un plazo de aviso tan corto dio lugar a una amonestación por parte de la jueza Cristina Pastor y una orden de que la empresa debe avisar con antelación de cualquier trabajo previsto en la zona de Adamuz. En concreto, Pastor exigió a Adif que se abstenga de «realizar obras de mantenimiento y otras tareas que afecten a la red ferroviaria, tramo Adamuz, sin previo aviso a esta autoridad judicial con 15 días de antelación a la fecha de finalización y supedite la finalización de las obras a la aprobación judicial previa», emitió en un auto.
Posteriormente, y a petición de Adif, la jueza de Montoro limitó su mandato al tramo de infraestructura comprendido entre los puntos kilométricos 321.098 y 315.974, que incluye el punto donde descarriló el tren Iryo a las 19.43 horas. este domingo 18 de enero. Se trataba de una orden de 12 de este mes, en la que también se exigía a Adif que diera explicaciones sobre si las operaciones de mantenimiento que pretendía realizar el 3 de marzo «se realizaron o no y, en caso de realizarse, un informe sobre en qué consistieron los trabajos realizados y si hubo o no recogida y/o retirada de material, ubicación/depósito y actuaciones realizadas sobre los mismos».
La Unidad de Investigación Criminal de Córdoba ya recibió el miércoles 18 de marzo un requerimiento del juzgado de Montoro para “ampliar un registro del material recabado y entregado a la base”. [de mantenimiento ferroviario de Adif] de Hornachueos (Córdoba) y que consta de 36 metros de vía y 42 metros de vía, lo selló y lo comunicó a este Departamento de Instrucción”. Todo este material quedó bajo custodia del propio Adif “como custodio judicial”.
En cuanto al plazo de quince días para obtener la autorización judicial para los trabajos de mantenimiento en Adamuz, se dice: «No será necesario para aquellas actuaciones cuya ejecución requiera una intervención inmediata por razones de seguridad, cuya naturaleza impida el cumplimiento del plazo de preaviso, sin perjuicio de que deba rendirse cuentas inmediatamente a la autoridad judicial, así como las causas que hubieran impedido la notificación previa en el presente caso», señala el tribunal.
El interés de la Junta de Investigación de Incidentes de Adamuz por actuar en el tramo donde se produjo el accidente, que se cobró la vida de 46 personas, todos pasajeros de los trenes Renfe Iryo y Alvia implicados, es creciente después de que Adif ya fuera amonestado por una iniciativa previa de recogida de muestras de carriles y trabajos de soldadura en Adamuz. Esta actuación anterior tuvo lugar la noche del 22 al 23 de enero, apenas cuatro días después del incidente, cuando los técnicos y técnicos de investigación policial habían finalizado la recogida de pruebas.
Todo el material sustraído por Adif de una zona no acordonada ni vigilada por la Guardia Civil fue depositado en la misma base de mantenimiento de Hornachuelos, donde fue precintado por el Departamento de Investigación Criminal. Adif admitió ante el juez que había realizado su propio análisis del acero y las soldaduras recogidas.
