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El juez José Antonio Patrocinio, con una campana de plata a su lado, preside el tribunal que afronta el juicio más sensacional en décadas en la Audiencia Provincial de Badajoz. Y ello a pesar de que el caso parece insignificante: las supuestas irregularidades en la asignación de dos cargos en el ayuntamiento de Badajoz. O, como se le llama coloquialmente, dos supuestos Enchufarconducta que, de ser denunciada, suele terminar en la jurisdicción administrativa, pero que en este caso se resuelve en un proceso penal con denuncias de abuso de cargo e influencia y pedido de pena de prisión de hasta seis años.
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