
La investigación sobre el derrumbe de la pasarela de El Bocal en Santander ha dado un giro importante. El juez que instruye el caso decidió designar como objeto de investigación al responsable del número de emergencias 112, quien atendió la llamada de un vecino el día antes del accidente y le alertó del mal estado del edificio. La telefonista, que anteriormente había comparecido como testigo, experimentó un cambio en su situación procesal tras una declaración de 45 minutos en la que el ponente consideró necesario garantizarle el derecho a la defensa, que incluye la posibilidad de no declarar, declararse inocente y solicitar asistencia jurídica.
La inclusión del número de emergencia 112 en el grupo de personas investigadas eleva a cuatro el número de personas en esta situación: la propia operadora, dos agentes de la demarcación de costas y el policía local a quien se envió el aviso telefónico. Fuentes familiarizadas con el caso dicen que el directivo está “pasando un momento terrible” y está afectado por el costo emocional y público que conlleva este proceso.
La tragedia se produjo el pasado 3 de marzo cuando el camino de ronda se desplomó, matando a seis jóvenes -tres del País Vasco, uno de Cantabria, uno de Guadalajara y uno de Almería- e hiriendo gravemente a un estudiante alaveso. El grupo, formado por compañeros de estudios, caminaba por el edificio cuando éste se derrumbó.
Mensajes clave y una advertencia que no obtuvo respuesta
La primera jornada de comparecencias, celebrada en la sala de audiencias del Tribunal Supremo de Cantabria, contó con el testimonio del policía local que recibió la llamada de emergencias al 112. Su declaración, que duró más de 40 minutos, no se ha hecho pública.
Pero el abogado del agente investigado se pronunció en una entrevista con la Cadena SER. Ha argumentado que fue el 112 el que gestionó mal la primera alarma. El abogado Jesús Nieto González afirma que el aviso describía claramente un «fallo estructural» y que el operador debería haber llamado directamente a los bomberos, como, a su juicio, establece los protocolos del Servicio de Emergencias de Cantabria (SEMCA), organismo dependiente del Gobierno regional encargado de gestionar el número de teléfono 112.
“Mi cliente actuó conforme a la normativa y siguió punto por punto un protocolo publicado en la web de SEMCA”, afirma Nieto. “Lo sorprendente es que este protocolo no esté incluido en el procedimiento, a pesar de que es la norma que rige las acciones de todos los socorristas”.
El 112 debería haber avisado a Bomberos de Santander
El abogado afirma que lejos de descuidar responsabilidades, el agente “actuó exactamente como dictan los procedimientos”. Explica que su cliente no puede movilizar una patrulla sin recibir órdenes del llamado comando individual, que -en un incidente como un fallo estructural- corresponde a los bomberos de Santander. “¿Cómo se supone que va a comandar una patrulla como loca, violando la ley y usurpando roles que no le corresponden?” pregunta Nieto.
La abogada asegura que la agente estaba esperando instrucciones del servicio correspondiente y que su actuación fue técnica y poco intuitiva. “No estamos aquí para aplicar el sentido común, sino para seguir protocolos diseñados para evitar decisiones subjetivas en caso de emergencia”, subraya. En su opinión, su cliente está siendo objeto de “objetivos injustos” y “señalados por cumplir la norma”.
Un escenario que se está reconfigurando
La decisión del juez de investigar también al gestor de llamadas del 112 cambia el equilibrio del caso y amplía la visión de la cadena de sentencia. El formador continúa reconstruyendo qué decisiones se tomaron -y cuáles no- en las 24 horas previas al colapso de la pasarela, teniendo en cuenta todas las voces: desde los que dieron la primera alarma hasta las fuerzas policiales que respondieron tras la tragedia.
Mientras tanto, la agente investigada enfrenta un juicio entre el “miedo emocional” por lo sucedido y la convicción de que, según su abogado, actuó conforme a las reglas. «No puedo describir el dolor que me trasladaron, es indescriptible», afirma Nieto. Sin embargo, subraya que, desde el punto de vista profesional, está convencido de que el juicio «arroja luz real sobre la secuencia de errores» que desembocaron en la mayor tragedia reciente en la vía costera de Santander.
