
La hoja de ruta para Cataluña que La Moncloa y la Generalitat planearon inmediatamente después de las elecciones en Andalucía es una de las pocas estrategias de gobierno que no ha saltado por los aires y sigue su curso tras la imputación a José Luis Rodríguez Zapatero. El Gobierno de Salvador Illa se ha reafirmado este miércoles en su condición de uno de los pocos reductos de estabilidad de los socialistas, pese a la magnitud de los problemas que afronta, como la crisis de Rodalies o la huelga de la educación, y ha tenido a tiro de piedra sus primeros presupuestos, tras alcanzar un acuerdo a largo plazo con el Gobierno de Pedro Sánchez: la financiación por parte del Ejecutivo central para que la plantilla de los Mossos d’Esquadra alcance los 25.000 en 2030 pueda crecer.
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