
“Esta placa conmemorará siempre la masacre de aquel día, el 3 de marzo de 1976, cuando policías armados llevaron a cabo una acción sumamente desproporcionada contra un gobierno que perpetuaba la dictadura, como era el gobierno de Arias Fraga”. El secretario de Estado para la Memoria Democrática, Fernando Martínez, pronunció estas palabras al descubrir la placa que marca como “lugar de la memoria” la iglesia de San Francisco de Vitoria, donde cinco trabajadores fueron asesinados cuando la policía desalojó una reunión de trabajadores. Más de un centenar de personas resultaron heridas, al menos 42 de ellas por armas de fuego. Este martes se cumplen 50 años de la mayor masacre policial del período de transición del gobierno de Arias Navarro, en el que Manuel Fraga fue ministro del Interior, como recordó varias veces durante el evento Fernando Martínez en referencia al “gobierno de Arias Fraga”.
Martínez expresó su “agradecimiento a todas las víctimas” y expresó “la más enérgica condena a esta acción desproporcionada de la policía armada contra los trabajadores de esta iglesia”. Este martes se espera que el Consejo de Ministros adopte una declaración sobre los acontecimientos del 3 de marzo. La asociación de víctimas Martxoak 3 Ha pedido al Gobierno que “reconozca oficialmente la responsabilidad primaria y directa del Estado”. “Somos un gobierno democrático”, defendió el secretario de Estado para la Memoria Democrática ante las preguntas de los periodistas, “y en aquel entonces muchos de nosotros luchábamos del mismo modo que los trabajadores”. Martínez ha señalado la responsabilidad del gobierno «antidemocrático» de «Arias-Fraga».
El secretario de Estado para la Memoria Democrática expresó su entusiasmo por la visita a Vitoria, recordando que él mismo participó en la organización de mítines en Almería, su ciudad natal, para solidarizarse con los trabajadores de Vitoria. “Si hay un lugar de recuerdo en España es aquí en Vitoria, en torno a esta iglesia y en torno a la memoria de estos hechos”.
Martínez ha afirmado que las luchas obreras y otros movimientos sociales de principios de 1976 «representaron un mito fundacional de la democracia» y fueron cruciales para el derrocamiento del gobierno de Arias Navarro meses después. Asimismo, los dos meses de huelga en la ciudad y el trágico desenlace del 3 de marzo quedaron reflejados en las casi 18.000 huelgas que tuvieron lugar en España en los tres primeros meses de este año. “La serie de huelgas que tuvieron lugar en España, y en particular en Vitoria, permitieron a este gobierno frenar y sentar las bases del camino hacia la democracia”, anunció. “El sacrificio de los vitorianos no fue en vano, representó un impulso a la conquista de la democracia”.
“Un lugar de memoria debe reivindicar un legado, y el legado fue la lucha por mejorar las condiciones de vida”, dijo Martínez, quien considera que la declaración de la iglesia como lugar de memoria debe servir para que los jóvenes conozcan cómo se vivía durante la dictadura. “Y también hay que recordar, de una forma u otra, que hubo muchos hombres y mujeres que tuvieron un papel muy importante en la lucha por mejores condiciones de vida y libertades”.
En este sentido, durante el acto frente al templo, la consejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco, María Jesús San José, destacó las reivindicaciones laborales de los trabajadores que se reunieron en la Asamblea de la Iglesia de San Francisco y exigieron un aumento de salarios, una reducción de la jornada laboral y mejoras en la seguridad e higiene en el lugar de trabajo. “Hoy es importante recordar que en aquellos años la gente trabajaba seis días a la semana y que en promedio más de dos personas a la semana morían en el trabajo”.
Por su parte, el diputado general de Álava, Ramiro González, se refirió a la intervención de Jesús Fernández Naves, uno de los dirigentes sindicales, que habló durante el funeral del asesinado: «Estos muertos nos pertenecen, son de todos los vitorianos». Para González, “la memoria no es abrir heridas, sino reconocerlas para cerrarlas con verdad y justicia”. El líder supremo alaveso reclamó una memoria común que no debe asignarse a “ninguna sigla, ninguna institución concreta, ninguna generación exclusiva”.
La instalación de la placa conmemorativa descubierta hoy tendrá que esperar a que finalicen las obras de renovación de la iglesia, que lleva años sufriendo un deterioro gradual debido a la falta de mantenimiento. El templo albergará un «monumento» «que servirá para explicar lo ocurrido con el máximo respeto a las víctimas, a sus familias y a su historia», comentó la alcaldesa de Vitoria, Maider Etxebarria. “Un proyecto necesario para honrar los hechos del 3 de marzo y garantizar un recuerdo público digno”.
