
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la transferencia de 100 millones de euros para la atención de niños inmigrantes no acompañados que viven en Canarias, más de 4.500. El presupuesto correrá a cargo del Ministerio de la Juventud y la Infancia para “mejorar los mecanismos de acogida, atención, inclusión y apoyo”, según un comunicado del departamento de Sira Rego. Aunque el gran número de llegadas a las islas occidentales españolas ha disminuido este año, está tensando las opciones de alojamiento y cuidado de estos menores, que necesitan, entre otras cosas, comida, alojamiento, atención médica, apoyo psicosocial, servicios educativos y jurídicos, así como políticas de inclusión y transporte al trabajo.
Para que todo esto llegue a buen puerto, el anuncio del Gobierno recuerda que Canarias “deberá someterse a los procedimientos de seguimiento y verificación que establezca el Ministerio, así como al control de otros organismos como la Intervención General del Estado y el Tribunal de Cuentas”. Esto supone un “incremento del 140% respecto al año pasado y un 3.802% más que en 2021”, afirma el ministro Rego. «El gasto», dice, «representa alrededor del 90% del gasto total incurrido por las Islas Canarias este año».
Canarias está triplicando el número de menores que pueden atender a través de sus instalaciones oficiales. Por este motivo se ha declarado emergencia migratoria, lo que exige que estos niños sean ubicados juntos en otras comunidades. Un decreto adoptado por el Consejo de Ministros a finales de agosto estableció la posibilidad de hacerlo para cualquier territorio que se hubiera resistido a este reparto durante todo un año y lo sigue haciendo hoy a través de sucesivos recursos judiciales, como los interpuestos por la Comunidad Autónoma de Madrid o la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, por citar sólo dos ejemplos de distinta naturaleza política. Estaba previsto el traslado de unos 4.000 menores, pero este proceso aún está en sus inicios y está estancado en los tribunales.
El otro frente abierto entre Canarias y el Gobierno eran los menores que habían solicitado asilo en las condiciones previstas en los acuerdos internacionales, es decir, aquellos que habían vivido situaciones especiales merecedoras de protección internacional o los que procedían de países en conflicto. Esto ya se ha completado por ahora y varios centenares ya han sido trasladados a centros de acogida gestionados por el gobierno en la península, tal y como exige una sentencia del Tribunal Supremo. Ante la inacción del Gobierno y determinadas deficiencias administrativas por parte del Gobierno de Canarias, el Juzgado fijó como plazo el 21 de noviembre y los traslados de menores se realizaron con mayor celeridad de la adecuada dado el delicado trato que requieren estos menores. A día de hoy, las familias siguen intentando convencer a algunos de estos chicos con arraigo en Canarias para que regresen a sus pueblos, aunque muchos otros han manifestado su voluntad de irse a la península.
La situación migratoria en Canarias supera la capacidad de atender las necesidades de estos menores, a muchos de los cuales se les puede ver paseando por las calles o parques o fumando un cigarrillo a las puertas de centros de acogida temporales o permanentes. Cuando alcanzan la mayoría de edad, no han encontrado trabajo o ya no continúan sus estudios, su situación puede deteriorarse significativamente porque termina la tutela que la comunidad ejerce sobre ellos. Pero la solidaridad de las demás comunidades, como lo exigen los tiempos, está lejos de beneficiar a las islas, lo que entristece a los responsables de estos jóvenes. Reciben muchas palabras de apoyo pero poco apoyo real, se queja el Gobierno de Canarias.
