El Gobierno prácticamente tiene ultimado el texto de una de las medidas más efectivas de su mandato: la legalización extraordinaria de cerca de 500.000 inmigrantes que ya viven y trabajan en España, pero de forma irregular. Tras el informe del Consejo de Estado, preparado este jueves y enviado este viernes, que, según fuentes conocedoras del documento, respalda en esencia el texto, aunque propone mejoras técnicas cuya inclusión se está examinando actualmente, el texto se está ultimando para ser presentado al Consejo de Ministros el martes 14 de abril.
El Consejo de Estado, explican estas fuentes, está a favor de lo más básico, es decir, que esto se haga mediante una reforma de las disposiciones de la ley de extranjería, como ya se ha hecho con otras regularizaciones en los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero o José María Aznar, y por tanto sin necesidad de votación en el Congreso. La norma fue pactada con Podemos y cuenta con el apoyo de la coalición y la mayoría progresista, pero podría afrontar dificultades parlamentarias por la gran distancia entre la izquierda y Junts en un tema delicado como este.
El Consejo de Estado obligará a cambiar algunas fórmulas técnicas y hay cuestiones complejas, como los antecedentes penales, que es necesario perfeccionar. La norma rechaza la legalización de inmigrantes con permiso de residencia, pero luego vienen los matices de cómo se controlan y qué tiempos de respuesta tienen los países de origen con los que cooperan. El texto abre este procedimiento exprés a todos los inmigrantes que acrediten haber permanecido cinco meses y «no tener antecedentes penales y no suponer una amenaza para el orden, la seguridad o la salud públicos».
Los técnicos están trabajando para ultimar la norma con todas las recomendaciones del Consejo de Estado antes del martes, lo que plantea algunas «observaciones», según Carmen Calvo, su presidenta.
Detrás del texto de la reforma del reglamento hay varios ministerios -Inclusión, Justicia, Política Territorial, Interior-, pero es la ministra Elma Sáiz quien toma la iniciativa y da los últimos retoques técnicos con su equipo, mientras que la de Félix Bolaños también está a la cabeza por los aspectos legales del reglamento. Todo estará muy analizado porque, ante la resistencia de PP y Vox en un tema tan delicado, es probable que haya una batalla legal y el ejecutivo no quiere sorpresas en los tribunales. La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ya ha anunciado que recurrirá.

Estas fuentes conocedoras del texto indican que se trata de un aval gubernamental. Tras una fortísima presión de la oposición contra esta norma, que incluso intentó torpedearla por parte de la Comisión Europea, que finalmente señaló que España tenía autonomía para gestionar su propia política migratoria, se corría el riesgo de que el informe fuera muy duro contra el núcleo de la norma, y diversas fuentes coinciden en que no fue así.
Con este informe, el Gobierno se prepara, pues, para librar una batalla política contra el PP y Vox para afirmar que la manera de contrarrestar la creciente oposición a la inmigración es demostrar que el modelo económico español, en el que la llegada de extranjeros ha sido fundamental, es un éxito y lo seguirá siendo mientras no se opte por una política de aislamiento.
La decisión política ya está tomada: el gobierno de Pedro Sánchez implementará una legalización integral en un momento en que la mayoría de los países europeos hablan de expulsiones masivas y centros de detención fuera de su país.
La iniciativa, con claras implicaciones sociales, económicas y políticas, ha generado un gran interés con posiciones muy claras a favor y en contra, incluso fuera de España, porque mientras casi todos los gobiernos europeos están tomando medidas antiinmigración, la coalición progresista opta por una regularización extraordinaria, que ahora PP y Vox rechazan categóricamente, pero que cuenta con el apoyo de la Iglesia y la patronal.
El origen de esta reforma está en realidad en una iniciativa legislativa popular impulsada por varios grupos, incluidos cercanos a la Iglesia, que presionaron al PP y lograron inicialmente que apoyaran su implementación, aunque ahora, bajo la presión de Vox, se ha saldado con un claro rechazo. La regularización coincidirá con la visita a España del Papa, uno de sus principales valedores, lo que ha provocado un conflicto directo entre la Iglesia y Vox. El debate sobre la legalización, que se abrirá mediante un procedimiento acelerado hasta finales de junio, también coincidirá con la campaña electoral en Andalucía, donde es probable que Vox intente utilizar su oposición a la regulación como parte clave de su mensaje antiinmigración.
El Gobierno, por su parte, está convencido de que esta norma goza de un fuerte respaldo en la sociedad española frente a lo que está sucediendo en otras sociedades europeas. Sánchez ha hecho de su política de inmigración un tema central durante su mandato. El presidente explica no sólo en los debates parlamentarios en los que se enfrenta al PP y a Vox, sino también en entrevistas en medios internacionales en las que a menudo le preguntan con sorpresa por qué España está adoptando una línea contraria al resto de Europa y también a Estados Unidos, que durante su mandato entraron en la economía española más de dos millones de inmigrantes y que esto está lejos de ser un problema, sino una historia de éxito porque ha supuesto más crecimiento, más empleo, más ingresos fiscales y más oportunidades para configurar la política social. Sánchez siempre explica que, al contrario de lo que dicen la derecha y la ultraderecha, los inmigrantes aportan mucho más a la seguridad social o a la financiación de la asistencia sanitaria de lo que aportan, sobre todo por su edad. Regularizar a las personas que ya trabajan irregularmente no sólo es justo y positivo para ellos, sino también para el sistema, que se beneficia de mejores empleos y más ingresos fiscales, afirma el gobierno.
