La Policía Nacional detuvo el pasado lunes en Cartaya (Huelva, 21.500 habitantes) a José María Pavón Pereira, uno de los delincuentes implicados en la campaña lanzada el pasado 24 de noviembre para pedir a la ciudadanía que coopere en la búsqueda de 10 prófugos de la justicia, según ha informado este viernes el Ministerio del Interior. El paradero de Pavón se desconocía desde finales de 2023 luego de que fuera sentenciado a 41 años de prisión por un doble asesinato cometido cuatro años antes en la misma ciudad donde ahora fue capturado. Junto a él suman ahora tres prófugos de la lista de los más buscados, todos catalogados como peligrosos, que están detenidos desde que se publicó hace casi un mes. Le precedieron en la muerte Martiño Ramos Soto, quien fue condenado por pedofilia y se ocultó en Cuba, y Ionut Ramon Raducan, quien fue condenado por proxenetismo de menores.
Pavón, de 42 años y natural de Huelva, fue declarado culpable en noviembre de 2023 de asesinar a dos personas junto a un amigo durante un juicio por un caso de drogas -a una de ellas le disparó en el pecho con una escopeta y mató a la otra golpeándole con la culata del rifle- y de arrojar ambos cuerpos al pozo de una finca en Cartaya que estaba a nombre de su suegra. Cuando se conoció el veredicto, el ahora encarcelado se encontraba bajo custodia temporal luego de cumplir el período máximo de dos años de prisión preventiva y se dio a la fuga para evitar ser encarcelado nuevamente. La Audiencia Provincial de Huelva dictó entonces orden de búsqueda y detención contra él.
Posteriormente se inició el trabajo de la Unidad de Localización de Refugiados de la Policía Nacional, especializada en la localización de fugitivos, que duró casi dos años e incluyó una búsqueda en Portugal, donde se sospechaba que podía estar escondido ya que se encontraba a pocos kilómetros de Cartaya. El pasado mes de noviembre, cuando se agotaron sin éxito las habituales opciones de investigación, los agentes policiales decidieron incluir sus datos personales, su fotografía y una imagen creada por inteligencia artificial que pudiera mostrar su aparición actual en la campaña de los 10 prófugos más buscados, invitando a los ciudadanos que tuvieran información sobre su paradero a enviarla por correo electrónico a [email protected].
Esta cooperación ciudadana fue crucial para su detención, afirman fuentes cercanas a la investigación. De la información facilitada a la policía se desprende que el refugiado seguía desplazándose por la provincia de Huelva y que fue visto en compañía de personas cercanas a él, entre ellas una de gran estatura, que parecía ofrecerle protección. Estos datos permitieron limitar la investigación a una zona geográfica concreta y a determinados lugares que se sospechaba que estaban ocultos desde el inicio de la investigación, incluidas varias propiedades donde vivían familiares. Entre estas localizaciones se encontraba un almacén en las afueras de Cartaya, registrado a nombre del propio Pavón, donde no parecía haber actividad.
El pasado lunes, en este almacén, los agentes descubrieron a la persona de gran estatura que, según testigos, acompañaba al prófugo, junto a una persona de características físicas similares a Pavón. Cuando se difundió su fotografía, la policía destacó que medía 5’10» de altura, cabello oscuro y piel blanca. Por ello, los agentes intensificaron la vigilancia del lugar y, con la ayuda de un dron, descubrieron, al caer la noche, la salida del interior de un automóvil en el que se encontraban varias personas.
Rápidamente la policía activó un dispositivo con media docena de vehículos policiales camuflados que interceptaron el coche mientras avanzaba por la carretera. En el auto, al lado del prófugo, iban una mujer y la persona alta que, según testigos, siempre lo acompañaba y estaba al volante. Ninguno de ellos estaba armado. Según fuentes cercanas a la investigación, Pavón -que guardaba un gran parecido físico con la imagen suya generada por inteligencia artificial, incluido el uso de gafas que aparecía en ella- se mostró tranquilo en todo momento y no negó su identidad. Justificó su fuga ante los agentes dos años antes con el temor de que si iba a prisión correría el riesgo de ser asesinado por presuntos clanes de narcotraficantes.
