
Edmundo Bal, ex subsecretario general de Ciudadanos, se reincorpora al departamento penal de la Fiscalía General de la Nación tras su abrupta salida por el enfrentamiento con la entonces titular del Servicio Jurídico del Estado, Consuelo Castro, porque la abogada quería presentar cargos contra los dirigentes de la fiscalía. Procesos.
Bal, jefe de la división penal, había pedido regresar por ser su “jurisdicción preferente” y finalmente le dieron el puesto, según fuentes cercanas a él consultadas por EL PAÍS.
Desde que dejó la política ha trabajado en el sector social, principalmente en la Corte Suprema. A su regreso, el expolítico será el encargado de coordinar las casas de casa, por lo que seguirá muy vinculado al Tribunal Supremo, aunque podrá intervenir en causas desde cualquier otra sede judicial.
Bal regresa a su antigua casa, más de siete años después de que se viera obligado a abandonarla. Castro lo despidió a finales de 2018 por su infame desacuerdo sobre qué crímenes deberían atribuirse a los líderes estadounidenses. Procesos. El abogado se negó a firmar el documento acusándolos de malversación y sedición, exigiendo que este último delito sea sustituido por rebelión. Esto llevó a que Castro finalmente firmara el texto y Bal fuera despedido poco antes del juicio por pérdida de confianza.
Los fiscales lo acusaron de malversación de fondos y sedición y propusieron sentencias de hasta 14 años de prisión, sentencias supuestamente inferiores a las solicitadas por los fiscales, que en realidad lo acusaron de rebelión y sugirieron hasta 25 años de prisión.
Bal fue sustituido por Rosa María Seoane, que fue la encargada de defender la posición de la Abogacía del Estado en la vista oral contra el exvicepresidente catalán y presidente de ERC, Oriol Junqueras, y los otros 11 imputados, que fueron condenados a hasta 12 años de prisión e inhabilitación por sedición, malversación y desobediencia. Tras la derogación de los indultos por sedición y de prisión concedidos por el Gobierno en 2021, sólo siguen vigentes las penas de inhabilitación por malversación de fondos. En concreto, Junqueras no podrá ejercer cargos ni empleos públicos hasta el 17 de julio de 2031, aunque podría ser rehabilitado antes si el Tribunal Constitucional estima su recurso de amparo contra la decisión del Tribunal Supremo de no concederle la amnistía por malversación.
Meses después de su liberación, Bal fichó por Ciudadanos, partido liderado por Albert Rivera que se encontraba en pleno apogeo en ese momento en las elecciones. El abogado llegó a ser vicepresidente de la formación en la Cámara de los Representantes, pero anunció su dimisión en 2023 tras perder la batalla interna por el liderazgo de CS que se libraba en la formación antes de la marcha de Inés Arrimadas.
Por su parte, Castro volvió a aparecer en los medios en el juicio al fiscal general Álvaro García Ortiz, luego de que éste fuera reemplazado como fiscal general en 2024. Aunque su defensa siempre estuvo encabezada por el fiscal José Ignacio Ocio, Castro se sumó en el último momento para reforzar el equipo en el juicio, donde defendió la inocencia del titular del Ministerio Público, quien finalmente fue condenado a dos años de inhabilitación por revelación de secretos.
