
Dada la gravedad de la orden judicial, el asunto fue tema de conversación en español después de la cena; Dependiendo de la tendencia ideológica de los invitados, el imputado es condenado, exonerado o en la tercera línea hay quienes decidieron esperar. Como todo el mundo sabe, la presunción de inocencia sólo se aplica si el acusado es uno de vosotros. Hay quienes, ansiosos de que el acusado sea condenado, ponen una vela al Altísimo, hay quienes, desesperados, la ponen a la Virgen. Cuando los invitados conocen de primera mano al acusado, logran convertir una anécdota, inventada o no, en evidencia de lo que estaba por venir: se han sumado a la línea de puntos, como hizo el inspector Maigret para resolver el crimen. Hay quienes ya lo han imaginado y quienes confían en que esto sea una pesadilla. Entonces sucede inevitablemente que después de cenar la conversación en español pasa a las reuniones de prensa y a las columnas, y como nosotros, tanto los que escribimos como los que leemos, estamos acostumbrados a que parte del sueldo sea esbozar una teoría, sea la que sea, uno se pone delante de la pantalla y siente la obligación no escrita de ir a un extremo u otro, porque ya se sabe que quien confiesa que es incapaz de dar el pulgar hacia arriba o mostrarse hacia abajo es tildado de equidistante, que es lo mismo que Cobarde: derecha para algunos, izquierda para otros.
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