
La ministra de Defensa, Amparo Valcarce, negó este jueves ante la Comisión Conjunta de Seguridad Nacional que su ministerio adquiera tecnología israelí a través de terceros. «De ninguna manera adquiriremos ningún producto o tecnología que tenga origen o destino en Israel», dijo la compañía. numero dos del Departamento de Defensa en el Congreso.
Valcarce ha disipado así las dudas que suscita la posible adquisición del misil antitanque MELLS (MultiPurpose European Guided Missile System) a la empresa EuroSpike GmbH, participada por las empresas alemanas Rheinmetall y Diehl (40% cada una) y la israelí Rafael (20%). Este contrato sustituiría la compra de 1.680 misiles Spike LR2 y 168 puestos de tiro fabricados por Rafael por un importe de 287,5 millones de euros para equipar al Ejército y la Infantería de Marina, que Defensa había cancelado debido al plan de separación tecnológica de Israel.
El día 11, la propia Ministra de Asuntos Exteriores afirmó en el Senado que el pasado 3 de febrero la empresa Pap Tecnos, filial española de la israelí Rafael, «presentó una propuesta para la sustitución del misil israelí Spike LR2 con la adquisición del misil MELLS, un sistema misilístico europeo polivalente fabricado por la empresa checa CSG, matriz de la fábrica de municiones de Granada». Valcarce aseguró que «el MELLS es una evolución europea del misil Spike, pero cuyos componentes no son de origen israelí. Es un sistema compatible con los que ya se utilizan en el Ejército y la Infantería de Marina, tanto desde el punto de vista operativo como logístico», añadió. Según el Secretario de Estado, “esta alternativa permite mantener el número de empresas nacionales que participan en el programa y asegurar una autonomía estratégica durante todo el ciclo de vida del sistema en relación con todas las tareas de mantenimiento”.
Después de que la defensa cancelara la compra del Spike LR2, examinó varias alternativas, entre ellas el misil estadounidense Javelin, pero finalmente optó por la versión europea del Spike israelí por su compatibilidad con el Spike LR (Long Range), ya en servicio en las Fuerzas Armadas españolas y en cuya producción también participó la industria nacional. Aún no se ha tomado una decisión final, pero “esta alternativa está siendo analizada por la oficina del programa”, dijo Valcarce. Según fuentes del Ministerio de Defensa, aún se están negociando el coste final, el número de misiles y lanzadores, los plazos de entrega y la participación de la industria.
Aunque la producción corre a cargo de la empresa checa CSG, titular de la licencia, el cohete MELLS es, según fuentes del sector, una versión europeizada del Spike LR2 de Rafael, en cuya tecnología se basa. De hecho, la oferta fue presentada por la filial de Rafael, que resultó ganadora del contrato rescindido y tiene el derecho exclusivo de vender el Spike en España, por lo que se beneficiará de la operación. Por ello, el senador del PP José Antonio Monago aseguró que “la afirmación de que uno no compra en Israel y compra en Israel a través de terceros es como resoplar” y se preguntó si el Gobierno ha evitado un contrato directo para acabar comprando lo mismo a través de intermediarios. Fuentes de defensa afirman que “la tecnología MELLS es ahora europea, aunque originalmente no era europea”.
El Canciller aseguró ante el Senado que “el objetivo estratégico [del plan de desconexión con Israel] es alto y claro: Lograr el 0% de dependencia tecnológica mediante la sustitución ordenada y gradual de cualquier componente, sistema o tecnología que pueda existir en áreas específicas y muy limitadas”. Los adjetivos “ordenada” y “progresista” ya indican que la separación no será drástica y repentina.
Un paso en esta dirección es la presentación de la propuesta del nuevo SILAM (Sistema Lanzacohetes Múltiples) por parte de la UTE (Unión Empresarial Temporal), integrada por las empresas Rheinmetall y Escribano, el pasado 5 de febrero. “Esta alternativa incluye el desarrollo y producción de sistemas de control de fuego, lanzadores, vehículos de puesto de mando, vehículos de municiones y vehículos de reconocimiento, así como el desarrollo, calificación y producción de cohetes de entrenamiento y misiles guiados”, afirmó Valcarce. El objetivo es sustituir el anterior prototipo basado en el sistema PULS de la empresa israelí Elbit, y el reto es lograrlo sin disparar el precio del contrato (576 millones) ni afectar a las operaciones de las Fuerzas Armadas, pese al retraso que supondrá la sustitución de la tecnología israelí por otra española o europea.
