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El incendio que arrasa Madrid a toda velocidad parece tener conciencia propia. Hace unas horas se dividió en tres frentes, que ahora, atraídos por la dinámica de las corrientes de aire y fusionándose en un todo, forman una única lengua de fuego que aniquila por donde pasa. Y como si tuviera una idea clara de hacia dónde apuntar, se acercó maliciosamente a la base de su principal enemigo: el Puesto de Mando Avanzado (PAM), desde donde las autoridades diseñan la estrategia para combatirlo.
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