
La investigación sobre el trágico accidente de tren ocurrido el pasado domingo en Adamuz (Córdoba), en el que hasta el momento han muerto 43 personas, permitió a los investigadores determinar el momento exacto del impacto de los trenes Iryo y Renfe. Según detalló Ángel García de la Bandera, director de Transportes de Administración de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), en la rueda de prensa a la que también asistió el ministro de Transportes, Óscar Puente, la colisión entre ambos convoyes se produjo ese día a las 19 horas, 43 minutos y 45 segundos, con un margen de error de cinco segundos.
Es decir, 1 minuto y 17 segundos antes de que el maquinista de Iryo contactara telefónicamente por primera vez con el centro de mando de Adif en la estación de Atocha de Madrid para comunicar que había parado el tren al comprobar que había sufrido lo que calificó como un «mal funcionamiento». [en argot, que el tren, que es eléctrico, tiene un problema de suministro energético]. En la misma comparecencia ante la prensa, Puente detalló que la colisión entre este convoy y el Alvia que viajaba en sentido contrario se produjo en realidad cuando ambos circulaban y circulaban «a gran velocidad», aproximadamente 200 kilómetros por hora.
El directivo de Adif ha señalado que gracias a “múltiples comunicaciones con los servicios de emergencia, los operadores ferroviarios y las patrullas de seguridad de Adif ya estacionadas en la zona”, los peritos han determinado este preciso momento como el momento de la colisión. Con los datos que hemos recogido sobre la situación de los trenes y las velocidades estimadas, hemos fijado la hora de la colisión aproximadamente a las 19.43.40-45”, explicó García de la Bandera, destacando que esta hora también “coincide con la hora”. «Detectada caída de tensión en el tramo del accidente», que atribuyeron a los daños materiales en la línea provocados por el accidente.
Esta interrupción del suministro eléctrico fue conocida por el centro de mando de Adif a los pocos minutos del impacto. Exactamente a las 19.46.05, cuando el maquinista de un tercer tren que pasaba por la zona, un AVE que había salido de la estación Sevilla Santa Justa y circulaba detrás del Iryo, advirtió que tras pasar el enlace de Alcolea (Córdoba) en dirección Adamuz se había detenido por falta de tensión en la catenaria. Este tren, que no estuvo implicado en el incidente, finalmente se detuvo poco antes del lugar del accidente y tuvo que ser remolcado.
Respecto al impacto, Puente afirmó que «se aclara la dinámica del accidente» y, refiriéndose a las declaraciones recogidas en la prensa por algunos pasajeros de Iryo, aseguró que los trenes chocaron mientras ambos estaban «en movimiento y a gran velocidad». Según la reconstrucción que ha realizado a preguntas de los periodistas, el Alvia procedente de Madrid con destino a Huelva «sólo» impactó contra el vagón 6 del otro convoy, mientras que la colisión con los números 7 y 8 fue «más dura», lo que explica que uno de los bogies [parte del chasis inferior del vagón donde van las ruedas y el eje] Este último fue expulsado y apareció en un arroyo cercano a varios centenares de metros de las vías.
Pese al fuerte impacto -que, como señaló Puente, algunos viajeros de Iryo calificaron como una «explosión»-, el maquinista de ese tren afirmó en su primera comunicación con el centro de mando que sólo había notado «un problema». En esta conversación, grabada en la llamada caja negra del convoy, el ferroviario habla con un tono tranquilo que revela que no sólo no sabe que ha chocado con otro tren, sino que tampoco sabe que tres de sus ocho vagones han descarrilado y que hay pasajeros muertos y heridos. Eran las 19:45. 02, y para entonces ya había pasado más de un minuto desde el accidente.
No sería hasta las 19:49:34. -es decir, casi seis minutos después de la colisión y más de cuatro minutos después de su primera llamada-, cuando el maquinista volvió a contactar con Madrid para comunicar, esta vez en tono urgente, que cuando acudió a las vías para ver qué era ese «alborotador», se encontró con que varios vagones de su tren habían descarrilado y entrado en el ancho de la otra vía, por lo que pidió que se cortara el tráfico para evitar colisiones. También pide la presencia de «servicios de emergencia, bomberos y ambulancias» ya que vio que se había producido un incendio en uno de los vagones de su tren y sabe que hay «heridos» entre los pasajeros.
De lo que no habla, porque no lo ve porque a estas alturas ya es de noche y el Alvia está a un kilómetro de distancia, es que en el incidente estuvo implicado otro convoy. Para entonces, el centro de control había realizado dos intentos infructuosos de contactar con el conductor de este segundo tren y sólo había logrado hablar con el controlador, quien informó, sin dar más detalles, que había sufrido un golpe en la cabeza y sangraba.
