
Todas las españolas tenemos mucho que agradecer a Carlota Bustelo. Déjame contarte una historia:
Carlota fue diputada socialista en la legislatura constituyente y una de las voces feministas más fuertes de la España de transición. En los años 70 impulsó la creación del grupo “Mujeres y Socialismo”, que inicialmente dependía de la secretaría de formación del PSOE. A partir de entonces, junto con otras feministas socialistas, defendió con valentía la presencia real de las mujeres en la política y exigió que al menos el 15% de los candidatos fueran mujeres. Ante la negativa del partido a responder a estas demandas, Carlota tomó una decisión tan difícil como contundente: dimitió de su puesto inicial en las listas electorales.
La política casi nunca ha sido justa con las mujeres, pero esta vez lo fue. En 1983, Carlota Bustelo fue nombrada primera directora del recién fundado Instituto de la Mujer. Desde esta posición pionera, abrió el camino hacia la institucionalización de la política de igualdad en España, dejando un legado que aún hoy sustenta y orienta nuestras luchas feministas y que sirve de guía e inspiración al Instituto.
Hoy todas las listas electorales son iguales, no sólo las de su querido PSOE, sino también las de todos los partidos. La política de igualdad es la clave de nuestras democracias actuales. Hoy el feminismo es la idea más transformadora y la que más ha calado en nuestra sociedad.
Ahora sólo nos queda llorar su muerte con el profundo agradecimiento de quienes tuvimos una vida mejor gracias a ella. Carlota nos enseñó que no hay un camino fácil para las activistas feministas, pero que este era y es el camino correcto.
Estoy segura que mi homenaje siempre será contar esta historia. El legado de las mujeres que lucharon en las organizaciones, la historia de las feministas que al final siempre les dan la razón.
