
En las elecciones andaluzas del 17 de mayo están llamados a votar 6,8 millones de ciudadanos, dos millones y medio más que el total de electores de Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde el PP ha ganado las tres últimas elecciones autonómicas. No hay test electoral ni indicador más fiable que Andalucía para evaluar la salud electoral de las formaciones políticas en España, principalmente PSOE y PP.
En Andalucía se juegan dos partidos: el regional -donde la única duda es si el presidente andaluz y candidato a la reelección del PP, Juan Manuel Moreno, gobernará solo o acompañado de Vox- y el nacional. Un mal resultado en Andalucía «sorprendería mucho a Pedro Sánchez de cara a las elecciones parlamentarias», admiten varios dirigentes socialistas, que señalan que si Andalucía fracasa, el presidente retrasará al máximo la proclamación. “De lo contrario no serían elecciones, sino una transferencia de poder”, añadió un dirigente provincial del PSOE. Los socialistas tienen ahora 21 de los 61 escaños que elige Andalucía en el Congreso, y al menos retenerlos es crucial para que Sánchez no se quede en la estacada y dé un respiro al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
Los socialistas no ganarán la XIII legislatura andaluza. Nadie lo dice ni lo dirá, ni se da cuenta de que su principal objetivo es que el PP pierda la mayoría absoluta que logró Moreno en 2022. El PSOE tiene 30 de los 109 escaños, su base electoral y depende de las muchas variables de una elección: si Vox crece a costa del PP, a costa de la abstención, a costa de los restos. En las últimas elecciones, el Partido Popular ocupó los últimos escaños en cinco provincias (Almería, Cádiz, Sevilla, Córdoba y Málaga).
«Es imposible que Moreno vuelva a pasar la lotería matemática», afirman desde la dirección regional del PSOE, admitiendo que «el ánimo de los compañeros no hace suponer» que conseguirán más escaños. «Tenemos muy pocas expectativas de que pase lo que pase será mejor», afirma un parlamentario. ¿Qué pasa si empeora? “Habrá catarsis, pero cuando se celebren las elecciones generales”, afirma un alcalde andaluz.
En este partido se dice que el papel de Pedro Sánchez contra la guerra de Irán, el resultado de las elecciones en Castilla y León (que, aunque perdidas, produjeron un efecto placebo) y los posibles pactos regionales del PP con Vox han propiciado una reactivación del PSOE, pero ello no quita la dura convicción que muchos expresan: «No gobernaremos por gobernar».
El PSOE ha elegido a la mejor que tiene para competir con Moreno: María Jesús Montero, «la mujer con más poder en democracia», como ella misma se definió el pasado miércoles. Es la tercera candidata socialista en las tres últimas elecciones desde diciembre de 2018, lo que dice mucho de la desorientación de un partido que lo fue todo en Andalucía durante casi 37 años. Hasta el viernes, ella es ex primera vicepresidenta y ex ministra de Finanzas. La única mujer que se postula para la junta directiva. Nadie vio a Montero flaquear ni la escuchó dudar de sus capacidades. Ya no tocará en cinco orquestas como antes. “La patronal no descansa”, afirma el secretario general del PSOE andaluz, que basa toda su campaña electoral en dos temas: la movilización del medio millón de electores que votaron en las generales de 2023 y se quedaron en casa en las autonómicas de junio de 2022; y retratar la campaña como un referéndum sobre salud pública, cuya debilidad explotó después de la crisis de detección del cáncer de mama.
Salud Pública
En el PP reconocen que “la sanidad es un problema y una necesidad” que impulsa al PSOE, pero no hay dudas de la victoria de Moreno. El candidato del PP no quiere hablar de temas nacionales, se centrará en Andalucía y atacará a Montero con los agravios territoriales y los acuerdos de financiación con los partidos soberanistas. Los populares afirman que la candidata socialista es un activo para ellos porque está «peor valorada que Pedro Sánchez».
Aunque Moreno ha dicho que no quiere hablar de Vox, en realidad no se queda ahí. Cuando dice a los andaluces que tienen que elegir entre “estabilidad o problemas”, lo que realmente quiere decir es que o hay mayoría absoluta o “la aventura de la inestabilidad con Vox”. Los representantes del pueblo admiten que restablecer la mayoría absoluta sería «extremadamente difícil, pero factible». Van desde 51-57/58 plazas. Ahora son 58, tres más que la mayoría absoluta. “Si todavía no dan números es por culpa de Vox, no del PSOE”, afirma un politólogo que asesora al PP. Esta fuente niega que Vox, que el jueves nombró a Manuel Gavira como su candidato, vaya a superar al PSOE en Andalucía, aunque así pueda ser en una provincia como Almería.
Aunque ningún sondeo pone en duda la victoria de Moreno, la pérdida de la mayoría absoluta, así como las dificultades para llegar a un acuerdo en algunos temas con un partido contrario a él, situarían al barón popular un escalón por debajo de Isabel Díaz Ayuso. Moreno actúa hasta ahora como contrapunto e igual a la presidenta madrileña en un PP en el que el liderazgo de Feijóo carece de estabilidad y el líder andaluz aparece como su principal apoyo, y además con un partido sin taifas que se asemeja al PSOE en sus buenos tiempos. Moreno, que tuvo problemas con las actuaciones, es el principal activo del PP, muy por encima de la marca del partido, que no tiene vinculación con Feijóo a nivel nacional.
“El PP no tiene mayoría absoluta, pero está cerca”, coincide Ángel Cazorla, catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de Granada. «El voto a Moreno es más personalista que ideológico o partidista. Cambiar eso es imposible salvo que haya una catástrofe. Y el PSOE no está ni se le espera. La llegada de Montero es tardía y el efecto Illa, en los casos de corrupción, las cuestiones territoriales, como la financiación en la que está involucrado, no se ve. El PSOE probablemente pueda recuperar espacio, pero más en clave nacional. Eso hay que verlo en la política de bloques: PP y Vox ciertamente suman y no hay ninguno en el otro bloquear”. La aritmética es posible”.
Los politólogos no ven mucha utilidad al eslogan “estabilidad o problemas” acuñado por el candidato a la reelección del PP. “Es un eslogan poco ambicioso, porque el votante de Vox exactamente quiere que haya problemas, y el mérito de los votantes del PSOE no fue por la estabilidad, sino por impedir que Vox entrara en el gobierno”, explica Sergio Pascual, antropólogo, politólogo y exlíder de Podemos.
Paco Camas, director de estudios de opinión pública de Ipsos España, cree que este dilema envalentona a los indecisos de Vox: «El hecho de que no haya duda de que el PP será la fuerza líder les anima a votarles para que tengan más poder de negociación para entrar en el Gobierno».
Una de las cartas que jugará el PP en la campaña electoral frente al candidato socialista es su cercanía y filiación con el núcleo duro de Pedro Sánchez. El último barómetro del Centro de Estudios Andaluces, publicado en diciembre, concluyó que un tercio de los votantes socialistas valora muy mal a Sánchez y su gobierno. “El clima de antipatía hacia Pedro Sánchez en Andalucía ha prevalecido y no hace presagiar que vaya a revertirse con un candidato que sea su mano derecha”, afirma Pascual. “Montero está muy lastimado por la mala calificación del Gobierno”, añade Camas, mientras Ana Salazar, politóloga y directora general de Idus3, llama debilidad a esta vinculación con el sanchismo. «Es una debilidad, depende de cómo se aborde, pero también se puede convertir en una fortaleza. Son cualidades que deben evaluarse cuidadosamente», afirma.
Para el PP la salud pública es su gran talón de Aquiles. Es el clavo al que se agarran el PSOE, la coalición Por Andalucía y Adelante Andalucía. Vox también, pero el partido Ultra busca conflictos ideológicos en otros frentes como el de la inmigración. El Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Granada ha desarrollado una aplicación que actúa como termómetro emocional. La primera recogida de datos se realizó el pasado lunes, cuando Moreno convocó elecciones. Todos los mensajes de las redes sociales se descargaron y “el sentimiento de disgusto por la asistencia sanitaria fue el primero en salir a relucir”, afirma el profesor Cazorla.
“Esto activará al votante socialista”, afirma Antonio Conde, presidente de la Asociación de Politólogos de Andalucía. “La sanidad es lo que más preocupa a los andaluces, es el principal problema de Andalucía, pero también a nivel personal, y es también el principal elemento de desgaste del PP y el principal elemento de movilización de la izquierda”, afirma Camas. “El tema está en las calles y en las conversaciones cotidianas, por eso tiene sentido hablar de salud en la campaña, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de una competencia regional”, añade Salazar. A Cazorla se le cae el balón: «Ese es su talón de Aquiles, pero no ha tenido un viaje que le hubiera hecho mucho daño. Los problemas aparecen y desaparecen muy rápido».
De momento se desconoce si Podemos seguirá en la coalición «Por Andalucía» que lidera el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, o acudirá en solitario a las elecciones, una decisión que se tomará en Madrid y no en Andalucía. Maíllo ha hecho una apuesta arriesgada porque renunciar a los cinco escaños actuales que le permiten tener grupo propio debilitaría su posición en el proyecto de unidad de toda la izquierda española. Pero si sube, como predicen algunas encuestas, saldría más fuerte.
El tren Por Andalucía (IU, Movimiento Sumar e Iniciativa Popular Andaluza) funciona desde octubre de 2024, sin que el partido de Ione Belarra haya asistido a ninguna de las reuniones a las que fue convocado. La dirección andaluza de Raquel Martínez apuesta por la unidad.
Podemos dice que hay negociaciones, pero IU lo niega y asegura que califica las negociaciones como “un militante de un partido llamando a alguien de otro”. “Si Podemos no se integra en Por Andalucía, se podría suponer que será liquidado”, vaticina Conde. “Con esta evolución se supone que todo el mundo está pensando más en el posicionamiento del día después de otra victoria de Moreno y otra mayoría de la derecha”, afirma Camas, que al inicio de la campaña electoral ve a Adelante Andalucía, la formación andaluza fundada por Teresa Rodríguez, mejor posicionada, “con tendencia al alza” que Por Andalucía.
