
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó este lunes la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela con el objetivo de capturar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa y tomar el control de los recursos naturales del país como un «precedente muy peligroso para el futuro». En declaraciones a la Cadena Ser, el jefe de la diplomacia española destacó que la operación ordenada por el presidente Trump «viola claramente el derecho internacional» y que la solución a los problemas de Venezuela «no se puede imponer desde el exterior y ciertamente no se puede imponer por la fuerza». Albares ha asegurado que España es líder en la postura de la UE y ha atribuido el comunicado publicado este domingo por 26 de los 27 miembros del club comunitario -todos menos Hungría- a sus gestiones ante la Alta Representante, Kaja Kallas, aunque admitió que le hubiera gustado una declaración «más dura».
La ministra anunció que España ha pedido asistir este lunes a la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Venezuela para exponer su posición, asegurando que el Gobierno español es «el primero del mundo en pronunciarse, el que ha avanzado la posición de la UE y de América Latina y el que habla con más claridad en esta crisis». Por otro lado, no quiso pronunciarse sobre los pasos que se deben dar ahora en Venezuela -en caso de que el opositor Edmundo González, exiliado en España, llegue al poder junto con la premio Nobel de la Paz María Corina Machado- y llamó a un diálogo entre los venezolanos para encontrar una solución pacífica a la situación del país. Sí reconoció que España mantendrá el diálogo con la nueva presidenta de facto Delcy Rodríguez, como lo hizo con su antecesor Nicolás Maduro, aunque no reconoce su victoria en las elecciones de 2024.
Albares ha subrayado que el mundo vive «un momento histórico de extrema gravedad», ante el peligro de que se generalice el uso de la fuerza como herramienta para resolver conflictos, y ha pedido un «rearme moral» en defensa de un orden internacional basado en normas; entre otras cosas, el respeto a la soberanía de los estados, que fue violado en este caso. «No nos conformamos con hacer cumplir la ley del más fuerte», afirmó.
Ante las críticas del PP, calificó de «absolutamente ridícula y absurda» la postura de Alberto Núñez Feijóo, que, a su juicio, se había situado fuera de la postura adoptada por la UE, los principales países latinoamericanos y el secretario general de Naciones Unidas. Tras mostrar su sorpresa porque el PP no hubiera criticado la inhabilitación de Trump a María Corina Machado, se quejó de que nadie de ese partido le hubiera llamado para preguntar sobre la situación de la colonia española en Venezuela (que cuenta con unas 200.000 personas) y de las empresas españolas radicadas en ese país, que calificó de «tranquilas» en estos momentos.
