
Air Europa tiene derechos de crédito al Estado venezolano por alrededor de 205 millones de dólares porque “los fondos generados desde 2013 por la venta de boletos aéreos en bolívares no pueden ser repatriados debido a las restricciones cambiarias en el país caribeño”. La aerolínea encargó al presunto comprador del Caso Koldo, Víctor de Aldama intentó resolver este asunto, pero sin éxito, por lo que no le pagaron por este trabajo.
Así se desprende de los documentos que Globalia -grupo al que pertenece la aerolínea- presentó ante el Tribunal Supremo para el juicio que se iniciará el próximo 7 de abril contra el exministro de Transportes José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el propio Aldama por los presuntos sobornos para la adjudicación de contratos públicos para la compra de mascarillas a Soluciones de Gestión, empresa representada por el empresario, en plena pandemia.
Según Globalia, fue el comisionista quien se ofreció a realizar las gestiones necesarias para repatriar “el dinero que Air Europa tenía y guarda en Venezuela desde 2013”. Para ello, Aldama fue contratado el 17 de septiembre de 2019 con la condición de que solo cobraría honorarios por su trabajo de prácticas si resultaba exitoso. Como no fue así, al final no recibió nada por esta transacción.
Poco después, el 1 de noviembre de 2019, Globalia firmó otro contrato, esta vez de asesoramiento y soporte, con MTM 180 Capital, otra filial de Aldama. Esta orden tenía un propósito más amplio e incluía apoyar a Globalia y Air Europa “en la implementación de instrumentos financieros para resolver la crisis provocada por las medidas adoptadas como respuesta al Covid-19”; para “intermediar los contratos de vuelos chárter con tripulación firmados con Soluciones de Gestión”, la empresa emitió la política de mascarillas; o “representación institucional en diversos eventos nacionales e internacionales”.
Air Europa compró 1,2 millones de mascarillas
Esta relación comercial propició también que Air Europa adquiriera a Management Solutions 1.280.000 mascarillas KN95 por 2.368.000 euros (1,85 euros la unidad) para poder suministrar “la mascarilla obligatoria a la tripulación y pasajeros de los vuelos operados”.
Además, Management Solutions alquiló aviones de Air Europa para transportar material sanitario desde China, donde los adquirió. En concreto, Globalia apunta a nueve vuelos en el primer semestre de 2020, cada uno de los cuales habría costado entre 224.000 y 295.000, pero aclara que no había una tarifa fija, sino que el precio se negoció en todo momento en función de las condiciones del mercado. Como referencia cita otros dos vuelos similares que realizó en estas fechas para otros clientes procedentes de China y por los que cobró 300.000 y 350.000 euros. Air Europa también fletó dos vuelos nacionales adicionales entre Madrid y Canarias y Baleares por 70.000 y 37.500 euros respectivamente. Todo por un total de 5,9 millones de euros. En cualquier caso, la aerolínea señala que “ninguna de las empresas del Grupo Globalia de Management Solutions ha cobrado importe alguno por el transporte de mascarillas en vuelos operados por Iberia”.
Asimismo, responde al Tribunal Supremo que “no hay pruebas de que fuera imposible volar a China en ningún momento”. Sin embargo, precisa que Air Europa no operaba allí antes de la crisis sanitaria y “los tres primeros vuelos operados fueron gestionados a través del Ministerio de Asuntos Exteriores con el fin de obtener las oportunas autorizaciones para vuelos a este país”. Posteriormente lo hizo con la ayuda de otra empresa.
La investigación judicial, ahora trasladada a la juzgada regional, reveló la estrecha vinculación entre Aldama y Globalia, por la que también se hizo cargo de la mediación a favor del rescate que Air Europa obtuvo en 2020 por 475 millones de euros. el instructor de Caso Koldo Ante el Tribunal Supremo, Leopoldo Puente limitó su investigación a la influencia que pudo ejercer el empresario al publicar una nota de prensa del Ministerio de Transportes de Ábalos en apoyo a las ayudas públicas. Otro investigador, el juez Juan Carlos Peinado, que investiga a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, por hasta cinco delitos, ha intentado varias veces investigar este rescate, pero la Audiencia Provincial de Madrid siempre se lo ha impedido.
