La sorpresa del ministro de Transportes, Óscar Puente, ante las circunstancias del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) se explica, desde el punto de vista infraestructural, por las obras de renovación realizadas hasta mayo del año pasado y, sobre todo, por los recientes controles en profundidad del trazado y de los elementos de seguridad, que incluyeron el lugar exacto del accidente. Si el tren de alta velocidad Iryo que descarriló el domingo y provocó una colisión mortal con un Alvia de Renfe salió de fábrica en 2022 y tuvo su última inspección el jueves de la semana pasada, la línea pasó por una inspección completa hace sólo dos meses. Fuentes conocedoras de las conclusiones explican que no se encontraron defectos en el kilómetro del descarrilamiento, 318,6.
Se produjo una doble verificación bajo la supervisión del administrador de infraestructuras de Adif, geométrica y dinámica. El primer levantamiento (revisión geométrica) se realizó el 13 de octubre y se monitoreó lo que podrían ser características importantes de la vía, tales como: B. Nivelación (longitudinal y transversal), alineación, elevación y ancho. Las pruebas fueron superadas y la empresa pública no habría sido alertada de ningún fallo relacionado con la seguridad. La revisión dinámica del 11 de noviembre se refiere exclusivamente a elementos de seguridad y comprueba el comportamiento de los sistemas tecnológicos y la comunicación con el centro de control de Adif.

Para la inspección geométrica, según diversas fuentes consultadas, se utilizan trenes de Adif, especialmente equipados para comprobar el comportamiento de los carriles durante el paso de un convoy. Este tipo de pruebas pueden determinar si los límites de velocidad son los adecuados en cada punto y si existe alguna degradación del material. La inspección también se realiza una vez al año a pie y tuvo lugar el 5 de noviembre. Metro a metro, los técnicos de Adif utilizan la tecnología de ultrasonidos para detectar cualquier defecto en el carril. Además de la seguridad, con especial atención a las soldaduras de la vía, este tipo de control busca garantizar el confort frente a vibraciones o ruidos y permitir el mantenimiento preventivo.
El propio ministro Puente ha afirmado que la renovación de la infraestructura en mayo de 2025, dentro de una inversión total de 700 millones en la línea Madrid-Sevilla, es una prueba de la dedicación de Adif al primer corredor de alta velocidad, puesto en marcha en España en abril de 1992. Los ocho meses transcurridos desde que finalizaron las obras deberían, en opinión del ministro, ser suficientes para eliminar cualquier «falta de juventud», afirmó ayer. Esta supuesta garantía está avalada no sólo por el paso de los meses, el seguimiento rutinario de Adif y el funcionamiento de 289 trenes diarios Madrid-Sevilla, sino también por las pruebas dinámicas y geométricas mencionadas anteriormente.
Ofreciendo datos de la situación hasta el momento crítico del accidente, que actualmente se cobra 41 vidas, Adif puso en marcha a primera hora del domingo un tren de reconocimiento, que abre vía cada día, y registró más de un centenar de viajes por Adamuz, Córdoba. Según fuentes oficiales, este domingo no se registró ningún incidente hasta la colisión a las 19.45 horas. El Ministro de Transportes anunció ayer que tres convoyes habían cruzado el tramo del accidente 20 minutos antes sin que se hubieran reportado problemas.
























El grupo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) que recaba pruebas en el lugar del accidente tendrá acceso a toda esta información y llevará a cabo investigaciones en profundidad en las próximas semanas. Analizará distintos tramos de vía en el laboratorio, inspeccionará en el taller el sistema de conducción del accidentado Iryo Frecciarossa, analizará los datos facilitados por los taquígrafos judiciales que iban en cada uno de los dos trenes accidentados, y solicitó a Adif los registros de circulación vía Adamuz dos días antes del accidente.
El Ministerio de Transportes ya solicitó ayer un análisis del balanceo de los tres trenes de Renfe que pasaron por el tramo de Adamuz minutos antes de las 19.45 horas. el domingo para determinar si un defecto en la vía había dejado huellas en los convoyes. El corte limpio de un carril unos metros antes del cambio de vía se analiza como posible detonante del descarrilamiento del tren Iryo.
Puente ya advirtió ayer de este hallazgo, señalando que se desconoce si la ausencia de esos centímetros de vía fue la causa del accidente o consecuencia del remolque del convoy ya descarrilado. “Al tratarse de una fase inicial, todas las hipótesis sobre las posibles causas del suceso están abiertas”, advierte el Ministerio de Transportes.
