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La Avenue de l’Avocaat de Waterloo (Bélgica) dibuja un rectángulo de chalets de dos plantas con tejados de pizarra entre terrazas de suave hierba. sin ser un callejón sin salidaEs una calle con poco tráfico. Un médico especialista en reumatología ofrece tratamientos con cita previa en el número 30, pero en el pueblo de la esquina, donde un discreto cartel indica “Casa de la República Catalana”, el horario de visitas suele ser más intensivo. A la entrada desde la acera, una cadena roja indica que el acceso al jardín está restringido. Generalmente hay un guardia de seguridad sin uniforme ni placa que tiene la tarea de recoger al intruso y comprobar si se le espera como invitado. Una de las personas que entró a la casa en julio de este año dijo que salió confundido. Al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJCE) le queda poco tiempo para publicar su sentencia sobre la ley de amnistía, prevista para este jueves 16, y con la expectativa de que avance el indulto judicial de los imputados en los casos derivados de la misma Procesosel visitante llegó a la casa con la idea de conocer a un inquilino emocionado. Al menos con suerte. Pero este inquilino, Carles Puigdemont, lleva meses reflexionando que diga lo que diga el TJUE, otra revisión judicial por parte del Tribunal Supremo es inminente y que su regreso a Cataluña tendrá que seguir esperando.
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