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El viejo avispero izquierdo sufrió dos sacudidas en febrero. Ambos con un objetivo común: acelerar la integración de las fuerzas de la izquierda del PSOE de cara a las elecciones parlamentarias. El primero lo provocó el miércoles 18 Gabriel Rufián, portavoz del Congreso de ERC, con un llamamiento a la unidad en un acto junto al diputado regional de Más Madrid, Emilio Delgado. La segunda la cerraron tres días después IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes, quienes presentaron conjuntamente su alianza y anunciaron que pretendían ampliarla al mayor número posible de partidos. Cinco meses después de la apertura sobre Rufián y se presenta el nuevo bloque, la izquierda no ha logrado reducir su dispersión y permanece lejos de la llamada unidad.
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