
No han faltado momentos surrealistas en el Congreso esta legislatura, pero sólo unos pocos se vivieron este martes, poco antes de que la Unión de Derechas levantara la prórroga del congelamiento de los alquileres. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, tras una brutal intervención contra Junts, se dirigió a los escaños de sus ex socios para entregarles un papel con comentarios en contra de su postura en política de vivienda. Estaba junto a su compañera de Junts Miriam Nogueras, que no levantaba la cabeza del documento que estaba leyendo. El resto también lo rechazó. Entonces se escuchó un grito en la sala: “¡Teatro!” – seguido de protestas y gestos de enojo. Estas muestras de solidaridad con las de Carles Puigdemont llegaron desde un lugar inesperado: desde los escaños de Vox -el partido que aboga por su ilegalización- y el PP.
Sigue leyendo



