
«¿Pero crees que una familia puede vivir con 900 euros? ¿En qué país vives?» La pregunta dirigida a la población fue aprobada oralmente por los ponentes que intervinieron este martes en el pleno del Congreso. De Podemos al PNV, de Sumar a EH Bildu. “Sois muy buenos gestores de familia, incluso magos, si creéis que una familia puede tener acceso a una casa y comer todos los días con sólo 1.000 euros”, ironiza la peneuvista Maribel Vaquero.
La actual legislación procesal civil supone que una familia está en riesgo a los efectos de establecer restricciones de desalojo si sus ingresos no superan el triple del Iprem, el índice de referencia para determinar los ingresos que permite el acceso a ayudas y subsidios públicos. Este año el Iprem es de 600 euros, por lo que una familia se considera de riesgo si sus ingresos mensuales son inferiores a 1.800 euros. El PP pretende reducirlo a la mitad.
Así surge de un proyecto de ley popular considerado por el pleno del Congreso que representaría un cambio importante en la normativa urbanística y de vivienda. Uno de los apartados de la iniciativa reduce el umbral de ingresos a 1,5 veces el Iprem para que una familia sea clasificada como vulnerable, dificultando así el desalojo de su vivienda. También propone reducir de dos meses a uno el tiempo que un inquilino debe desalojar su vivienda después de que un juez falle sobre el desalojo.
La mano izquierda estaba encima de él. «Tienes miedo de los pobres, no te gustan, los odias», acusó Oskar Matute de EH Bildu en medio de las protestas del Volksbank. El PP también se rebeló contra el diputado de Sumar, Alberto Ibáñez, cuando ordenó a la portavoz popular que defendió la propuesta, Soledad Cruz-Guzmán, que le mirara a los ojos para decirle si una familia podía vivir con unos ingresos tan exiguos. “Entiendo que te hierva la sangre, a mí me hierve cuando leo tus leyes”, respondió un enojado Ibáñez.
La propuesta del PP plantea reformar tres leyes, entre ellas el Código de Vivienda, para eliminar la posibilidad de declarar zonas contaminadas para poner topes a los precios de alquiler. Esto no sólo llevó a la izquierda a acusar a los partidos populares de seguir “los dictados de los especuladores y los fondos buitre”. Este punto, así como el endurecimiento de los criterios de vulnerabilidad de las familias, llevó al PNV a abstenerse en la votación, aunque parte de la iniciativa del PP coincidió con otra que el grupo vasco y los socialistas habían registrado en su momento en el Congreso.
Este aspecto de la propuesta del PP supondría una reforma de la ley de suelo, muy demandada por los ayuntamientos de varios grupos políticos. Consistiría en simplificar los procedimientos de expedición de licencias, acortar los plazos para la elaboración de informes sobre los planes urbanísticos y evitar su anulación total si los tribunales declaran ilegales partes de ellos.
Una reforma muy similar la presentó entonces el PSOE y fue duramente criticada por sus socios de Sumar. El principal partido de gobierno esperaba impulsarlo junto con el PP, que compartía la mayor parte de su contenido. Pero el pueblo prefirió infligir la derrota al gobierno, y cuando se anunció su contravoto, los socialistas lo retiraron. El PSOE volvió a entrar en pelea y, junto al PNV, presentó un texto casi idéntico. El PP, junto con los grupos más a la izquierda, volvió a votar en contra y perdió.
Esta vez fue el PP el que apeló que se trataba de una petición de concejales de distintos partidos, exigiendo consenso para medidas que, según dijeron, facilitarían la construcción de nuevas viviendas. «Si la vivienda es un problema de Estado, demostremos que somos capaces de hacer acuerdos de Estado», reclamó la congresista Cruz-Guzmán, quien se dirigió específicamente al PNV y pidió «coherencia con sus electores, sus ciudadanos y sus industrias». Maribel Vaquero respondió: “Hace un año votaron en contra por cuestiones políticas y ahora nos exigen responsabilidad”. La misma acusación procede de la socialista Isabel Pérez, que rechazó el resto de la propuesta porque, a su juicio, demuestra que el modelo urbanístico del PP es «especulación».
El Partido Popular buscó y recibió específicamente el apoyo de Junts, lo que permitió que la iniciativa fuera considerada, aunque es poco probable que se convierta en ley. Una prueba más del creciente acercamiento entre la derecha nacional y catalana en determinadas cuestiones. Vox también votó a favor, pese a los golpes verbales contra la población de su diputado Ricardo Chamorro, que atribuyó los precios inmobiliarios «inasumibles» de Madrid a la «dictadura del capital» instaurada por Isabel Díaz Ayuso.
El pleno también acordó trabajar en un proyecto de ley del PSOE que permitiría a las mujeres conservar sus óvulos criogenizados de forma indefinida sin depender de una decisión médica, como ocurre actualmente. Sólo Vox votó en contra.
