Si bien las encuestas reflejan desde hace tiempo que los ciudadanos se están distanciando de la política, apenas hay cargos públicos que no requieran presentación. Dos de ellos, Irene Montero y Gabriel Rufián, se reúnen este jueves en Barcelona para hablar de la unidad de la izquierda -debate que ambos partidos lideran actualmente desde sus trincheras-, de cómo afrontar las próximas elecciones generales y frenar el avance de la derecha y la extrema derecha en un contexto geopolítico marcado por guerras que afectan también a la economía y al debate político interno.
La eurodiputada, exministra de Igualdad y número dos de Podemos, está dando pasos así en su carrera de cara a las elecciones de 2027, para las que aún no ha sido nombrada oficialmente como candidata pero sí ha sido propuesta por su organización. La propia Montero, que mantiene muy buena relación con el presidente de ERC en el Congreso desde hace años, fue la iniciadora de un acto organizado por el expresidente de la Cámara baja del Congreso, Xavier Doménech, bajo el lema «Que s’ha de fer«(Lo que hay que hacer) y eso ha ayudado al partido a alimentar la teoría de un posible tándem electoral entre ambos el próximo año. Rufián, que propuso candidaturas de unidad en otra conversación en la capital con el diputado de Más Madrid Emilio Delgado, es el líder preferido entre los votantes de izquierdas, según encuestas como el sondeo 40dB de EL PAÍS y la Cadena SER, que le sitúa como favorito por el 52% de los encuestados, pero su partido insiste en descartar que Rufián sea el líder de la lista republicana en el Congreso si así lo desea, pero ya no habrá fuerzas políticas del estado en esa votación, dicen.
El incidente de Barcelona es especialmente desagradable para la dirección republicana. A medida que la cruzada de Rufián pasó de las declaraciones a las acciones concretas, la situación se ha vuelto más tensa. Siempre ha disfrutado y aprovechado que había cierta holgura dentro del grupo, pero el nuevo escenario se ofrece como una prueba al límite. Ni el presidente de ERC y mayor seguidor de Rufián, Oriol Junqueras, ni su número dos, Elisenda Alamany, estarán este jueves en el auditorio Pompeu Fabra.
La representación oficial recae en dos miembros del ejecutivo, pero desconocidos para el gran público: Oriol López, diputado de Alamany, y Laura Pelay, vicesecretaria del partido. Esto evita la soledad del locutor en Madrid con dos seguidores de Junqueras, pero cada foto de apoyo es descafeinada. No se esperan muchas caras del grupo parlamentario en Madrid, donde la apuesta de Rufián también está causando temores.
A la presión del diputado se suma también la presión del Ágora Republicana, la corriente interna creada por Joan Tardà, que participará en el discurso. El expresidente intenta abrir el debate sobre la necesidad de que la izquierda se una, pero mira a las elecciones en Cataluña. Tardà quiere que se consulte a la militancia sobre esta posibilidad, pero la dirección insiste en que esta sigla es ya el mejor antídoto contra el avance de la ultraderecha. Tal y como ha anunciado este miércoles SER Catalunya, ERC está abierta a plantearse coaliciones con los Comunes en medio centenar de municipios donde no han conseguido representación pero sí han maximizado el número de votos.
Este acuerdo entre la Cámara de los Comunes y ERC no se extiende a la idea de Rufián para las elecciones generales, pero sin embargo un miembro de la dirección, sin decir aún quién, participará en el acto. Los otros partidos de Sumar delegan la representación en ellos, quienes tratan al movimiento con respeto pero con cierta distancia. Podem Catalunya, por su parte, ve la llegada de Montero a Barcelona como un refuerzo de su discreto papel en la escena política catalana (el partido no se presentó a las últimas elecciones autonómicas tras romper con Comunes) y por ello varios dirigentes han confirmado su presencia. La CUP no enviará representación.
Perspectivas difíciles
Podemos llega a la reunión del jueves muy debilitado, tras haber fracasado dos veces en las elecciones autonómicas de Aragón y Castilla y León, donde obtuvo menos del 1% de los votos sin IU ni Sumar. Dos campañas que resultaron desastrosas tanto para los intereses del partido, que fue excluido por las cortes autonómicas, como para los de Montero, porque estuvo muy implicado en ambas. El evento con Rufián también tendrá lugar seis días después del acuerdo en casos extremos presentarse dentro de la coalición Por Andalucía a las elecciones autonómicas del 17 de mayo. Aunque fue Podemos quien pidió el regreso a la confluencia (de la que ya formaba parte esta legislatura), la organización en el municipio deslució el acuerdo al señalar apresuradamente que “no reflejaba su peso político”.
Hace cuatro años, el pacto entre Podemos e IU se registró fuera de plazo y aunque sus diputados tuvieron que participar como independientes, los de Belarra, cuya implantación fue muy inferior a la de Izquierda Unida en Andalucía, fueron los mayores beneficiarios del grupo, al ganar tres de sus cinco escaños. El acuerdo de la semana pasada les da el número uno al Jaén y el número dos al Sevilla, dos puestos que no tienen actualmente.
Ante el silencio de la dirección nacional, el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, habló este lunes con mucha dureza en RNE. “¿Quién votó por esto? [Antonio] ¿Será Maillo el candidato? ¿Quién votó por los otros candidatos? Nadie. «Creo que esto crea un sentimiento de cierta insatisfacción entre muchas personas, porque no sólo se está expulsando a los militantes sino también a los ciudadanos», afirmó en la reunión. Un día después, Iglesias pidió en TVE al líder de IU que si Podemos no conseguía un diputado, que les diera su propio diputado.
El vicepresidente segundo del primer Gobierno de coalición con el PSOE impulsó recientemente la idea de una candidatura liderada por Montero y Rufián. “Este equipo que podrían formar Rufián y Montero ilusionaría a mucha gente y podría ser el inicio de algo que la gente está demandando, que es: dejar de pelear, llegar a un acuerdo. Rufián nos cae muy bien, aunque sea independentista y aunque su partido no le apoye en lo que hace. Irene Montero es un referente, una figura política que ha demostrado su valentía como ninguna. Bueno, espero que a partir de ahí los dos puedan conseguir, mucha gente”. dijo. iglesias. El exdirigente ya abogó por acercarse a otra fuerza soberanista, en este caso el BNG, en las elecciones autonómicas gallegas de 2024, pero este acuerdo nunca se concretó por el rechazo también de los nacionalistas.
Los partidos gobernantes de Sumar están observando la medida. Los cuatro han iniciado su propio proceso para acudir juntos a las elecciones generales y el 19 de abril celebrarán su segundo acto en Sevilla bajo el lema “Un paso adelante”. Todo el mundo es consciente en estos momentos de que Rufián es una apuesta ganadora, pero su camino es otro. Tampoco se han decidido por el momento sobre marca ni líder, dos cuestiones claves que algunos exigen que se resuelvan lo antes posible mientras Montero pisa el acelerador.
