La exjefa de ETA Soledad Iparraguire “Anboto” salió este martes de la prisión de Martutene, en San Sebastián, pasadas las diez de la mañana en aplicación del artículo 100.2 del Código Penal, que le permite salir de la prisión de lunes a viernes con la obligación de volver a dormir. Iparraguirre salió de la prisión de San Sebastián donde la esperaba una decena de personas, colocándose frente a ella para evitar que su imagen fuera captada por los medios.
Con gafas de sol oscuras, una chaqueta verde y vaqueros, el exlíder de ETA abrazó a algunas de las personas que estaban afuera, luego se subió a un coche y se fue. El Gobierno vasco concedió al exlíder de ETA este régimen de semilibertad, que permite a los presos salir de prisión de lunes a viernes y regresar esos días sólo para dormir. Para ser concedido, el recluso deberá presentar un “plan de ejecución” indicando que estará trabajando o siendo voluntario, con horarios adecuados.

El colectivo de víctimas del terrorismo Covite considera «escandaloso e injustificado» que se haya concedido este régimen de semilibertad a un exjefe de ETA que, según su informe, tiene «un gravísimo historial criminal, habiendo sido condenado a 793 años y 8 meses de prisión y está relacionado con 14 asesinatos». El mismo régimen de semilibertad en aplicación de este artículo fue concedido recientemente en febrero al exjefe de ETA Garikoitz Aspiazu, Txeroki, lo que también provocó críticas de varias asociaciones de víctimas del terrorismo.
Soledad Iparraguirre, de 65 años, nació en Eskoriatza (Gipuzkoa). En octubre de 2004 fue detenida en Francia junto con el jefe del aparato político de ETA, Mikel Albisu «Antza», en una casa de Salis-de-Béarn, donde ambos vivían desde hacía años con su hijo. En el momento de su arresto, Soledad Iparraguirre supuestamente estaba a cargo de liderar la unidad de extorsión del grupo terrorista. En 2018, Josu Ternera, junto con Josu Urrutikoetxea Bengoetxea, fue el encargado de anunciar la disolución del grupo terrorista.
