
Toma la palabra Aitor Esteban. El diputado del PNV se dirige a Mariano Rajoy, candidato y presidente en ejercicio, con estas palabras: «Aunque me quieras, Juan, tus obras me lo dirán. Un dicho que he personalizado para la ocasión y adapto de la siguiente manera: Aunque me quieras, Mariano, da menos leña y más grano». Es el debate de investidura en la Cámara de Representantes, el 27 de octubre de 2016, a las tres y media de la tarde y la sesión acaba de reanudarse tras un receso.
Cuando le llega el turno, Rajoy responde con lo que pasará ipso facto en un fragmento de la historia popular de esta cámara: «Más leña y más grano. Lo único que se me ocurrió es: Si quieres grano, Aitor, te dejo mi tractor».
Este intercambio no se preparó utilizando inteligencia artificial (IA), pero un buen puñado de las intervenciones, respuestas o interpelaciones que escuchamos hoy en el Congreso contaron con algunas de las nuevas herramientas disponibles, no sólo para la búsqueda de datos sino también para la construcción del propio discurso. Esta tecnología avanzada, que ya se ha extendido en muchos ámbitos de la vida, desde el académico al cultural, tampoco ha sido ignorada en la vida parlamentaria.
«La IA ha mejorado mucho en los últimos años, te prepara muy rápidamente las intervenciones e incluso las adapta a un determinado estilo con el que las cuentas», dice uno de los electos en la cafetería de la cámara, explicando su forma de utilizarlo: «Tomo Chat GPT y le agrego todos los elementos que quiero incluir en él, ideas, partes de informes… Y me da un primer borrador. Luego se lo vuelvo a enviar y le digo: ‘Ahora reformúlalo en un tono más agresivo'». Le puedo preguntar: Hazlo al estilo Cayetana. [Álvarez de Toledo] o estilo, no sé quién, depende de quién te guste”.
La casi docena de parlamentarios y asesores de diversos partidos que testificaron para este informe lo hicieron en parte de forma anónima por temor a una reacción pública; en otros casos, por justicia a quienes ocultan sus nombres.
El día de esta conversación, el 18 de febrero, se desarrolla una reunión de control gubernamental de alto voltaje, pese a la ausencia del presidente Pedro Sánchez, que se encuentra actualmente viajando a Nueva Delhi (India) para asistir a la Cumbre Impact AI y defender una industria de inteligencia artificial más “humana” diseñada “para siempre”.
En Madrid, al mismo tiempo, la Sala está ocupada con la noticia que acaba de salir a la luz, la denuncia de abuso sexual contra el entonces subjefe de operaciones de la Policía Nacional por parte de un subordinado. La oposición estalló varias veces con fuertes llamamientos a su dimisión y fuertes pisotones contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Al cabo de un tiempo, sucede lo mismo contra el jefe del departamento de transporte, Óscar Puente. Ninguna conmoción que se escucha en la televisión cuando se ven las noticias del Congreso se acerca a la agresividad real que se vive sobre el terreno en la sede parlamentaria, ni los gritos, ni las burlas, ni los pisotones, ni muchos comentarios que escapan a los micrófonos pero que son muy comprensibles estando allí.
Otra representante, que tiene experiencia en el uso de las diversas posibilidades de la inteligencia artificial, señala precisamente esta dinámica tribal en la defensa de la tecnología: «En las sesiones plenarias, no tengo la impresión de que se utilice la IA, porque allí las partes discuten y la IA les permitiría hacer intervenciones mucho más racionales y centradas en el contenido de los problemas», afirma. Probablemente tampoco los invitaría a pisotear sus zapatos. Sin embargo, cree que paulatinamente se está ampliando la participación en comisiones y otro tipo de actividades relacionadas con el trabajo legislativo, como la investigación.
Esta directiva defiende la utilidad de realizar lo que define como una «gran cantidad de trabajo»: «Un real decreto-ley, por ejemplo, tiene 700 páginas. Si se votan tres en una semana, ¿cómo se puede leerlo y entenderlo realmente? Tengo mucho más tiempo que otros, no hace falta demonizar a AI. En jurisprudencia está muy bien el «sesgo del PSOE», afirma y abandona este partido. Por supuesto que no pertenece a este partido. Otro legislador explica que Suele encargar «marcos lingüísticos» a la máquina, pero «sin abusar de ella», porque no quiere perder la frescura, aunque ha subcontratado a la IA la mayor parte de sus publicaciones en la red social X, que son muy frecuentes.
El uso de la IA, sin ser mayoritario ni masivo, empieza a tomar fuerza. Las herramientas más comunes utilizadas por los parlamentarios que utilizan IA incluyen Chat GPT, Copilot o Gemini. Y más concretamente para hablar en público, existen Rationale, DebateAI, Orai u otras herramientas de verificación de datos. La velocidad y eficiencia que estos diversos recursos pueden proporcionar es obvia. La pregunta subyacente es si esto puede mejorar la dinámica parlamentaria.
“Depende”, responde Daniel Innerarity, profesor de filosofía política, “si alguien como Donald Trump lo usara, probablemente cometería menos errores y diría menos tonterías, sería más respetuoso y se comportaría de manera más racional”. Sin embargo, “si Winston Churchill hubiera preguntado a la IA sobre la posibilidad de entrar en la Segunda Guerra Mundial, la IA probablemente habría respondido que era irresponsable y que ahora viviríamos en una Europa completamente diferente, parecida a la de Hitler”, añade el autor del libro Una teoría crítica de la inteligencia artificial.
En su opinión y en línea con el mensaje de este trabajo: “El discurso de inauguración de una obra pública ciertamente puede confiarse a la IA, pero ciertas políticas de alto nivel requieren audacia, una audacia que es imposible con esta racionalidad no humana”.
Existe un cierto patrón de edad entre quienes menos utilizan esta herramienta y quienes menos la utilizan, es decir, los más jóvenes. Sin embargo, algunos legisladores relativamente jóvenes no sólo no utilizan herramientas de inteligencia artificial, sino que también las critican mucho: «Ni siquiera sé cómo usarlas», dice un legislador, «de hecho, intento escribir a mano discursos de menos de 10 minutos», añade. Acepta que la IA puede ser útil para encontrar información, pero aun así aboga por «leer y buscar» porque le ayuda a memorizar la información.
El uso de las nuevas tecnologías depende no sólo de los funcionarios electos sino también de los asesores de los propios políticos. Un legislador experimentado afirma que no utiliza estas herramientas directamente, pero sospecha que quienes le preparan algunos documentos lo hacen por la rapidez con la que los recibe y similares. Un joven asistente de otro parlamentario explica que utiliza tecnología para preparar borradores de comunicados de prensa y que cuando empezó a trabajar en la cámara un año antes, se sorprendió de lo poco que se utilizaba.
Julio Gonzalo, catedrático en el ámbito de lenguajes y sistemas informáticos de la UNED, especialista en inteligencia artificial, se muestra escéptico ante la escritura artificial: «El discurso público en las redes sociales está ya muy contaminado por la IA generativa y empieza a generar cansancio y rechazo. En Twitter y LinkedIn, por ejemplo, gran parte de las intervenciones son tan uniformes estilísticamente que casi nadie parece tener voz propia», afirma. Sin embargo, una vez elaborado el borrador de intervención, “la IA puede ser una buena herramienta como adversario: puede usarse para identificar debilidades en el discurso, anticipar contraargumentos, etc. A veces incluso para corregir errores de estilo”, añade.
Sin embargo, en su opinión, “los discursos ya no se pueden delegar en la IA si llaman la atención porque eso los vuelve predecibles y planos”.
Un diputado de ERC, Joan Capdevila, anunció en un pleno y en una representación permanente el 28 de marzo de 2023 que había hecho uso de ella. Lo hizo a modo de burla a una moción popular y dijo esto: «Leí atentamente la moción del PP -sin dudarlo-, la leí atentamente y sin saber cómo se me ocurrió, me pregunté -con todo respeto- ya que era tan superficial, tan aburrida, tan vulgar y repetitiva, que -perdóneme mi malicia, su señoría- si habían recurrido a ChatGPT en la preparación». Capdevila, dijo allí, recurrió a ChatGPT para recibir su respuesta y leyó: “Las propuestas del Partido Popular están vacías de contenido y sólo favorecen a las élites”. […]Al concluir la cita, comentó: “¡Quién sabe si esta es la primera vez que se utiliza ChatGPT para escribir un discurso en esta Cámara!” O no. Declarado y abierto, creo que es el primero. Un honor dudoso, debo admitirlo.
