Pedro Sánchez se prepara para poner fin a la cumbre europea y abandonar Bruselas camino de Madrid, donde deberá ultimar los últimos detalles del decreto que el Consejo de Ministros adoptará este viernes para paliar las consecuencias de la guerra de Irán, con una sensación muy distinta a la que se preveía hace casi tres semanas cuando comenzó el conflicto. En ese momento, el español parecía muy solo en su rechazo categórico al ataque estadounidense e israelí a Irán. Pero en el Consejo Europeo celebrado este jueves en la capital municipal, Sánchez se encontró, según el Gobierno español, con las posiciones de la gran mayoría de jefes de Estado y de Gobierno, muy similares a las suyas, aunque cada una con sus propios matices y su tono diferente. El líder de la UE más cercano a Trump, el húngaro Viktor Orbán, ni siquiera intervino en esta parte del debate, por lo que no hubo nadie que defendiera la guerra ni siquiera una posición de simpatía por la decisión de Washington y Tel Aviv.
Según estas fuentes, en su discurso durante la cumbre en la parte dedicada a la guerra, Sánchez hizo fuerte hincapié en la idea de que una vez adoptado el firme apoyo a la legalidad internacional y al multilateralismo, que los Jefes de Estado y de Gobierno habían acordado de antemano tras las vacilaciones iniciales de Ursula von der Leyen, que tuvo que corregir su posición, todo lo que la UE haga a partir de ahora “debe hacerse respetando el derecho internacional”. Por ello, España rechaza el despliegue de buques militares en el Estrecho de Ormuz y, como la mayoría de líderes, apuesta por buscar una solución diplomática al conflicto en coordinación con los países árabes más afectados por la inestabilidad de la región y más interesados en ponerle fin lo antes posible.
El ánimo general que se transmite entre varios jefes de Estado y de Gobierno, y que también expresó Sánchez en la cumbre, es el de un claro malestar con Estados Unidos por iniciar una guerra sin consultar ni avisar a ninguno de sus aliados europeos y a la que ahora exige sumarse.
La gran preocupación de los líderes españoles y otros es que esta guerra perjudique significativamente los intereses de Europa en varios aspectos. No sólo por las consecuencias económicas y el riesgo de una crisis migratoria, sino también por cuestiones geopolíticas.
Varios dirigentes analizaron que el conflicto beneficia a Rusia en su guerra en Ucrania, que es la mayor preocupación de los europeos, por varias razones: primero, porque socava la legalidad internacional, como quiere Putin, segundo, porque los precios del petróleo y el gas están subiendo, lo que beneficia a Moscú, y tercero, porque algunas de las armas estadounidenses que se suponía iban a Ucrania podrían tener que ser reubicadas en Medio Oriente si la guerra continúa y empeora.
Incluso antes de que comenzara la cumbre y ante la prensa, Sánchez había dejado claro que se oponía firmemente a la guerra entre Trump y Netanyahu. «Hay que enviar un mensaje claro de que los europeos estamos en contra de esta guerra porque es ilegal, porque no tiene ningún motivo y porque causa grandes daños: hay civiles que están muriendo, hay refugiados, hay consecuencias económicas para todo el mundo, especialmente para el sur. Hay una exigencia moral y política para poner fin a esta guerra», dijo a su llegada al Consejo Europeo el líder español, que desde el principio ha sido el más duro junto a Trump y Netanyahu. «Esta es una guerra ilegal que ya estamos empezando a sufrir», subrayó, señalando que el conflicto en Irán «no redunda en interés de Europa». «Queremos que Europa defienda sus principios: un orden basado en reglas y no en la ley del más fuerte», concluyó.

El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, desde Bruselas, donde acudió a la habitual reunión previa del jefe del Partido Popular Europeo, también se mostró muy crítico con la posición de Sánchez sobre la guerra. “Decimos sí a la paz por convicción democrática y no por oportunismo político”, dijo señalando a Sánchez sin mencionarlo abiertamente. Luego acusó al presidente del distrito de ser un problema para la unidad europea. «Creemos que Europa necesita fuerza, unidad y ambición. Fuerza ante la tiranía y ambición de una Europa unida. Y el Gobierno de Sánchez se está convirtiendo en un obstáculo para las tres cosas. Por la fuerza ante la tiranía, por la unidad en política exterior y por la ambición de una Europa responsable», ha subrayado Feijóo.
En el tema de la guerra en Medio Oriente, Núñez Feijóo siguió el patrón de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o del canciller alemán, Friedrich Merz, en los primeros días del conflicto, cuando atacaron al régimen iraní por sus violaciones de derechos humanos, sin señalar que la guerra comenzó por un ataque de Estados Unidos e Israel sin el amparo de la legalidad internacional. “El régimen iraní es lo contrario de las ideas de Europa”, subrayó Feijóo.
