El ataque militar a Irán por parte de Estados Unidos e Israel ha afectado la posición de los gobiernos europeos, incluido España, y sacudido la política nacional. El conflicto militar ha entrado ya de lleno en los asuntos internos y el conocimiento de la duración de esta guerra es de crucial importancia para las estrategias de las partes. Si la postura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, gana cada vez más apoyo, en línea con la opinión pública europea, como destacan los principales medios internacionales, la oposición conservadora española se plantea cambiar su estrategia, centrada actualmente en la inhabilitación de Sánchez.
Su beneficio inmediato es criticar al presidente por su falta de declaraciones en el Congreso, sean obligatorias o no. Cuanto más demore su comparecencia, que solicitó a petición propia pero sin fijar fecha, más persistirá Alberto Núñez Feijóo en esa falta de explicaciones en la sede parlamentaria.
Con esta ausencia en el Congreso, el pueblo puede mantener sus juicios de valor y deliberaciones como mejor le parezca, ya que la decisión de Sánchez les da cierto margen de maniobra. Además, el partido de Feijóo critica que el presidente del Gobierno no haya considerado oportuno comunicar al líder de la oposición su posición sobre esta guerra iniciada por Donald Trump sin amparo legal y sin comunicarla a los socios europeos y de la OTAN.
Pese a todo ello, el PP intentará minar el prestigio de Sánchez ante la opinión pública nacional e internacional. Según las encuestas, la población tiene motivos para preocuparse. La mayoría de los españoles está de acuerdo con la posición de Sánchez en este conflicto, que ha puesto en peligro aún más la precaria estabilidad y la economía global. El “no a la guerra” del líder del PSOE, salvado hace 23 años del grito contra la invasión norteamericana de Irak con el decidido apoyo de José María Aznar, es más que un eslogan, al menos para el 68,2% de los españoles, según el estudio de 40 dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, que rechazan el ataque de Trump.
Los populares tienen motivos para sentirse incómodos con la popularidad de Sánchez, que está ligada al sentimiento de millones de ciudadanos dentro y fuera de España. Dependiendo del desarrollo de los acontecimientos, está por ver antes de que el PP pueda afirmar que todo se reduce a que Pedro Sánchez está “solo”, o que está del lado de “los ayatolás”, o que está “en contra de la democracia”, según Miguel Tellado. Ayuso completó estas declaraciones asegurando que Sánchez está «del lado de los dictadores y de ETA».
Debido a la imprevisibilidad y, por tanto, a las consecuencias de la guerra, las distintas facciones no pueden preparar sus intervenciones en el debate en el Congreso. Se atreven a señalar que Sánchez no será la única voz en contra de la participación en la ofensiva contra Irán, aunque habrá matices en cada postura. Entre no autorizar a los estadounidenses a utilizar bases militares como lanzaderas para ataques contra Irán y mantener el tráfico de transporte logístico desde Morón y Rota, el margen de crítica es muy amplio.
El distanciamiento entre Estados Unidos por su ataque a Irán y varios países europeos, como ya se ha visto en Alemania, Reino Unido y aún más claramente en Italia e Irlanda, obligará al PP a redefinir su posición y no quedarse solo.
La popularidad que ha ganado Sánchez con su posición en este conflicto no tiene consecuencias electorales, al menos por ahora. Según el estudio de 40dB, el próximo domingo se celebrarán elecciones en Castilla y León sin que el PP surja ni consiga acabar con la dependencia de Vox para un eventual gobierno. para EL PAÍS y Cadena SER.
Los socialistas son muy conscientes de la fuga de sus votantes hacia el partido de Abascal en relación a los votos que recibieron en esta comunidad autónoma en 2022. No hay cambios relevantes, aunque un 3% de los votantes socialistas se pasa a Vox en 2022. De momento, nadie en La Moncloa ni en el entorno de Sánchez se plantea la posibilidad de una ventaja electoral en las generales de 2027.
