
Técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y miembros de la Guardia Civil se han presentado esta mañana en las oficinas de la CIAF en Madrid para depositar por separado la información contenida en los registros legales o cajas negras que se encontraban a bordo de los trenes Iryo y Renfe que colisionaron el pasado 18 de enero en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla a través de Adamuz (Córdoba). Fuentes conocedoras del proceso explican que la apertura del cajón, que estaba alojado en el coche 3 de Renfe Alvia, está prevista inicialmente sobre las 10:00 horas. Personal del operador ferroviario público acompaña el proceso. Por su parte, los integrantes de Iryo están programados para la hora del almuerzo.
Para poder extraer los datos de los registradores y también de las cámaras instaladas en el convoy de Iryo, fue necesaria la presencia de especialistas del fabricante de sistemas ferroviarios Hassler. Además de agentes del departamento de investigación criminal, también ha sido convocado un abogado de la administración de justicia, que elaborará un protocolo sobre las diligencias debidas realizadas. Las fuentes entrevistadas esperan una mayor aportación informativa de las cámaras de Iryo que de los propios registradores.
Los avances en la investigación técnica apuntan a que el accidente de tren en el que murieron 46 personas pudo deberse a la rotura del carril en el margen derecho del Andén 1 en dirección Madrid en el punto kilométrico 318.681. Suponiendo que una soldadura colapsara en este punto, el convoy de Iryo se habría descarrilado allí. Las imágenes recogidas pretendían ilustrar el comportamiento de los diferentes coches: dónde se salieron de la calzada, de qué lado y qué tipo de rodadura se produjo. Técnicos consultados por este diario advierten que las imágenes de estos sistemas de grabación se borrarán pasado un tiempo determinado, lo que no debería haber ocurrido en este caso ya que las cámaras y discos duros se apagaron debido al corte de energía en el Iryo.
En cuanto a las cajas negras, la información relevante que pueden proporcionar es la velocidad de circulación de ambos trenes en el momento del accidente. La investigación demuestra que el Iryo circulaba a unos 200 kilómetros por hora cuando perdió la pista y entró en el espacio libre de la vía contraria por la que avanzaba el Renfe Alvia con destino a Huelva, sin poder evitar la colisión. En estos dispositivos de registro legal, cuya información constituye prueba del caso, también se registra la actuación de los maquinistas: se activaba una alarma acústica al frenar, así como la comunicación del convoy con los sistemas de seguridad de la infraestructura.
El ingeniero Iván Rivera explica que un registro legal debe registrar al menos “la velocidad con una precisión de un kilómetro por hora, la posición GPS del tren, el estado del servicio o activación del freno de emergencia, el estado del botón de emergencia, grabaciones de audio de comunicaciones y videos de cabina y por supuesto un sello de tiempo. Aunque no todos los trenes tienen una cámara en cabina, el registro legal debe ser compatible”. Todos estos datos se recogen con una “frecuencia mínima de 50 veces por segundo”, añade el experto.
La caja negra también registra si se han producido accesos o incluso bajas y registra el estado de funcionamiento del sistema de señalización y seguridad, en el caso del trayecto Madrid-Sevilla el LZB, que actualmente se está reconvirtiendo al más moderno ERTMS Nivel 2, estandarizado para toda Europa. Todo el proceso de extracción de datos está estandarizado por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.
Computadora aislada
Las cajas e imágenes se almacenan en un ordenador completamente aislado de la red de Internet o de servidores externos. Las copias de estos equipos se realizan en discos duros u otro tipo de sistemas de almacenamiento puestos a disposición de la CIAF, la Guardia Civil y los operadores de Renfe e Iryo. Una vez monitorizado el material resultante, se realizará una reunión de técnicos con miembros de la Guardia Civil para interpretarlo. También se espera que la Comisión Técnica emita un nuevo aviso informando sobre el vertedero, probablemente entre este jueves y mañana viernes.
Se trata de un paso importante para la investigación, que lleva semanas esperando la aprobación del Juzgado de Instrucción de Montoro (Córdoba). El Juzgado de Instrucción de Montoro, plaza número 2, concedió el pasado viernes permiso para acceder, extraer y analizar el contenido de las cajas negras de los dos trenes siniestrados, así como de las cámaras de vigilancia instaladas en el Iryo, mediante un programa informático que verifica «la integridad de los ficheros, su fecha de creación, su manipulación u otros datos de interés», según el auto firmado por la jueza Cristina Pastor.
