
El decreto con las 21 medidas de protección social contenidas en un texto diferente, que el Consejo de Ministros aprobó este martes para presentar por separado al Congreso y no poner en riesgo la revalorización de las pensiones, aún no cuenta con los votos suficientes. El PNV, que respaldó el finalmente fallido decreto ómnibus la semana pasada, anunció a primera hora del martes un acuerdo con el Gobierno con una solución a las medidas de desalojo, pensadas en gran medida como un punto de aterrizaje para Junts, pero que todavía no está abierto a negociaciones formales con el Ejecutivo. Este pacto ayuda porque los nacionalistas vascos suelen actuar como vanguardia para empujar a otros socios de investidura, y en esta ocasión incluso el PNV transmitió a todos los partidos sus intenciones de suavizar el acuerdo. Sin embargo, tanto Junts como Podemos fueron muy críticos con el contenido por motivos ideológicos muy diferentes. En Junts lo rechazan por ahora porque creen que el nuevo texto es «injusto» y mantiene el riesgo de ocupación e impago de la vivienda. Podemos, en cambio, cree que se está quedando corto y su líder Ione Belarra lo calificó de “criminal”.
Después de varios días de intensas negociaciones internas y numerosos contactos con otros partidos, el gobierno de coalición de PSOE y Sumar ha vuelto a decidir este año separar los objetivos del decreto ómnibus, que fue rechazado la semana pasada en el Congreso con el voto contrario de PP, Vox, UPN y Junts. Se salva así el aumento de las pensiones de casi 10 millones de personas, que se votará individualmente en el pleno y se espera que reciba un apoyo casi unánime.
Más incierto es el futuro del llamado decreto de protección social, también reaprobado por el ejecutivo este martes, que incluye ayudas, subvenciones, exenciones fiscales y beneficios para todo tipo de colectivos e incluso para los afectados por los daños o incendios de este verano. El principal problema está relacionado con las medidas previstas para prorrogar un año más la moratoria de desalojo para personas vulnerables sin vivienda alternativa, que afectó el año pasado a unos 58.000 inquilinos y que ahora dice más específicamente: «Corresponde a los servicios sociales responsables buscar una alternativa de alojamiento de emergencia».
«Si no leemos la letra pequeña, en Junts podemos decir que votaremos en contra de la prórroga de una medida que no sólo no soluciona el problema, sino que además es injusta, porque el coste de esta protección social de la que tanto abunda la llamada izquierda española es el pequeño propietario y los vecinos que la pagan», afirmó a última hora de la tarde del martes la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, en un vídeo que publicó en su Instagram.
A Nogueras no le convence el acuerdo del Gobierno con el PNV, que llevaba tiempo criticando esta medida, pero que votó la semana pasada a favor del paquete global y que ahora exime a los propietarios con hasta dos y un solo piso de alquiler de la obligación de ofrecer esta alternativa habitacional. Este cambio no convence a Junts, que, como el resto de la derecha, justifica que las medidas contra los desahucios fomentan las ocupaciones, pero también ha provocado el rechazo de Podemos porque considera que resta protección a algunas familias.
Tanto Junts (siete escaños) como Podemos (cuatro) con intereses opuestos son necesarios para que este decreto triunfe en la Cámara Baja. Si el resto de socios del bloque de investidura lo apoya (EH Bildu, BNG o Coalición Canaria señalan que todavía tienen que estudiar en detalle la nueva redacción, aunque ya aprobaron la semana pasada el decreto anterior), bastaría con el sí de Podemos o Junts y la abstención del otro. De momento, estas posiciones no están cerradas y las posturas de ambos parecen estar muy alejadas.
El Gobierno espera atraer a Junts tras ceder a sus exigencias de proteger a los pequeños propietarios. Con Junts no lo tienen tan claro y su presidenta en el Congreso, Miriam Nogueras, primero aseguró que estudiarían «la letra pequeña» y luego aseguró en un vídeo en las redes sociales que votaría no. Fuentes de la formación catalana afirman que pese al anuncio del PNV, la nueva redacción no es ninguna novedad, insisten en que el problema de los pequeños propietarios sigue existiendo y aseguran que de momento continúan con él NO porque se niegan a “aceptar ocupaciones sin pensar en los vecinos o en el impago”.
Desde la izquierda del PSOE llegan las presiones de Sumar y Podemos, que exigen que no se recorten las prestaciones a las personas con mayores necesidades. Podemos no ha querido todavía aclarar el sentido de su voto, afirmando que debe evaluar todos los elementos (hay muchas medidas sociales que al partido le resultaría difícil derogar), pero justificando que su posición sobre el recorte de la protección a las familias vulnerables debe ser necesariamente «muy negativa». Fuentes del partido también se quejan de la estrategia del Gobierno de coordinarse en este caso con la derecha (PNV) y presionar a la izquierda en lugar de hacerlo al revés.
La secretaria general de la formación, Ione Belarra, protestó esta mañana por el anuncio, calificando el pacto de «absoluto disgusto» en las redes sociales y calificando el acuerdo de «criminal». “Yo pediría al PSOE y al PNV que fueran un poco serios y le dijeran a la gente la verdad de que van a dejar en la calle a inquilinos vulnerables, y no este falso relato”, resumió después en declaraciones a los medios de Zaragoza.
La portavoz parlamentaria del PNV, Maribel Vaquero, calificó la reacción de Belarra de “mensaje demagógico”. «No todo es blanco o negro y hay muchas vulnerabilidades. No podemos enfrentar a un grupo vulnerable con otro», respondió. Fuentes del partido vasco afirman que, aunque no ha ejercido un papel de intermediación, sí ha comunicado en estos días el contenido de su propuesta al Govern y a Junts y confirman que ha habido discusiones a distintos niveles con distintos partidos del bloque de investidura.
