
El 8 de febrero se celebrarán elecciones regionales en Aragón, pero no hay ánimo electoral en las calles. Esta supuesta desmovilización castiga, sobre todo, a los partidos pequeños y a la candidatura socialista representada por la exministra Pilar Alegría. El PSOE espera cambiar la situación en la segunda semana de campaña, que comienza este sábado, reforzando sus mensajes sobre derechos y servicios públicos y aprovechando el doble aterrizaje del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en Teruel y Zaragoza.
“Desde que empecé hasta ahora ha habido un cambio y estoy convencido de que la campaña se decidirá en los últimos días”, dice Alegría a EL PAÍS. La secretaria general de los socialistas aragoneses trasladó este viernes su campaña electoral a Barbastro, un día después de que el presidente de Vox, Santiago Abascal, estuviera en el municipio de Huesca, omnipresente en Aragón como en la campaña electoral extremeña. Barbastro es un municipio más en el periplo que le ha llevado por 40 ciudades aragonesas desde el 17 de diciembre, cuando Azcón convocó las elecciones. En actos de pequeño formato, a excepción de aquellos en los que esté presente Sánchez, la exministra tendrá que revertir la desventaja de diez escaños con la que parte respecto a Azcón, según 40db. Las previsiones apuntan a un descenso de hasta cuatro diputados hasta los 19 escaños, según el último barómetro de 40 db de EL PAÍS y la Cadena Ser.
Alegría se reunió primero con alcaldes socialistas de la región y luego acudió a las puertas del Hospital de Barbastro para centrarse en uno de los ejes principales de su programa: la salud y el deterioro que dice ha sufrido durante los 30 meses de gobierno de Jorge Azcón. “El Hospital de Barbastro es el bastión del olvido y el abandono del Gobierno de Aragón: las listas de espera son cada vez más largas, falta atención en todas las especialidades y las puertas están abiertas a la externalización de servicios cubiertos por la sanidad privada”, afirmó a los periodistas.
Luego dio un paseo por las calles de la ciudad. Mientras la comitiva socialista que le acompañaba entraba en un bar, María Victoria, vendedora de una confitería típica de la ciudad, explicó el desencanto con el que vive una parte de la población aragonesa estas elecciones atípicas, las primeras en el municipio, y cuyos colegios electorales esta vez no contarán con urnas para las elecciones autonómicas y municipales. «Nos han decepcionado un poco con la política, sin voluntad de llegar a acuerdos para solucionar los problemas», se quejó la mujer de 65 años, que estaba segura de que votaría el 8 de febrero, aunque aún no sabía por qué.
La insatisfacción de las mujeres no es infrecuente. El jueves en la plaza del Pilar de Zaragoza, Ana, una joven de 28 años que trabaja en la recepción de un hotel y portaba un bolso con un motivo favorable al pueblo palestino, admitió que a su edad ya estaba desilusionada de la política: «Siempre dicen que mejorarán las cosas, por ejemplo la vivienda, pero nunca vemos resultados». Fernando, un empresario jubilado que admitió haber cambiado su voto media docena de veces, coincidió. “Voto porque tenemos que votar, pero no me gusta toda esta confusión y no nos hacen caso, ya no me interesa lo que dicen”, subrayó. Las encuestas muestran que la mitad de los votos en Aragón se deciden antes del inicio de la campaña electoral.
David Pac, catedrático de Sociología de la Universidad de Zaragoza, cree que en las calles no se percibe el ambiente electoral de otros acontecimientos, aunque parece haberse activado tras el enfrentamiento entre Azcón y Alegría el pasado lunes. Su colega complutense Ignacio Urquizu no difiere en su valoración: «No hay señales de movilización» y si es así, entonces viene de partidos de derecha. En su opinión, la desmotivación no proviene de la importancia concedida a las cuestiones nacionales, que siempre han determinado en última instancia los resultados electorales de la Comunidad.
En 2023, votó el 66,5% de los censistas. Sin datos que respalden su opinión, Pac ahora predice que la participación estará entre el 58% y el 62%. De ser así, Aragón tiene muchos números que pueden seguir la inercia de las elecciones extremeñas del pasado 21 de diciembre. Por un lado, con una repetición de la victoria del PP, pero con una formación de gobierno condicionada al apoyo de Vox. Por otro lado, un aumento de las abstenciones, que en Extremadura ascendieron a seis puntos porcentuales (pasaron del 70% en 2023 al 62,7% el 21 de diciembre, mínimo histórico) y que coincidiría con el rango alto vaticinado por Pac. En Extremadura, la caída de la participación electoral se debió a la pérdida de diez diputados del PSOE.
La supuesta falta de interés en las elecciones contrasta con el relativo éxito de audiencia del debate de los ocho candidatos, retransmitido por la televisión española el jueves por la noche. Él compartir La cuota conjunta de La 1 cuando se separó en Aragón y Canal 24 Horas en Aragón fue del 18,1%. Diversas fuentes políticas consideran normal que el ambiente electoral de otros actos en las calles no se note: fueron convocados justo antes de Navidad, el tiempo invernal y lluvioso fue desagradable durante la campaña electoral y, además, se produjo el fatal accidente en Adamuz, que paralizó las agendas de todos los partidos -a excepción de Vox- durante tres días. El primer día de campaña electoral empezó casi desde cero y el PSOE tiene que luchar contra la desmovilización de su electorado. Cuando el CIS preguntó en su última encuesta sobre las elecciones de Aragón qué interés tenían en seguir la actualidad electoral, casi el 10% de los votantes del PSOE en las autonómicas de 2023 respondieron “ninguno”. En el PP este porcentaje es del 6,6%.
Apuesta empresarial del PP
Si Alegría apuesta por desafiar el modelo de servicio público del Gobierno de Azcón, el PP apuesta por actuaciones de clara trascendencia empresarial. Su candidato por Zaragoza, Javier Rincón, visitó la industria agroalimentaria Lazaya en Calatayud y destacó la ayuda del ejecutivo al sector. Por su parte, el presidente en ejercicio se ha comprometido a adoptar un plan logístico estratégico que «estructurará» toda la comunidad autónoma y la transformará en una «gran plataforma logística». «Aragón tiene un componente logístico muy alto, pero queremos desarrollarlo más. Sabemos que tenemos oportunidades por nuestra ubicación y la rapidez con la que la administración impulsa proyectos en esta comunidad autónoma, pero hay que aprovechar esas oportunidades», enfatizó Azcón.
