
El exministro de Transportes José Luis Ábalos vuelve a quedarse sin abogado. Es la segunda vez que sucede y esta vez el principal acusado es el Caso Koldo Recibió la noticia en la prisión de Soto del Real (Madrid), donde está acusado de graves delitos de corrupción. La defensa del despacho Chabaneix Abogados Penalistas ha decidido no continuar el procedimiento por desavenencias económicas, según confirman fuentes jurídicas.
El exfiscal de la Audiencia Nacional, Carlos Bautista, y actual abogado del citado despacho, encabezó la defensa de este auto el pasado mes de octubre. Para entonces, Ábalos se había separado del que había sido su abogado desde el principio, José Aníbal Álvarez, con quien había acalorados desacuerdos en los tramos finales. Por ejemplo, Aníbal se mostró partidario de que Ábalos cediera su escaño para que el caso sobre la compra fraudulenta de mascarillas ya no estuviera ante el Tribunal Supremo y así ganar tiempo. También había recomendado empezar a cooperar con la fiscalía anticorrupción, pero finalmente esto no se hizo realidad.
La carta de dimisión de Bautista, a la que tuvo acceso EL PAÍS y ya presentada oficialmente en el Tribunal Supremo, no explica los motivos de la retirada, aunque algunas fuentes jurídicas indican que el político no pagó honorarios por el cargo. El propio abogado se desplazó personalmente este miércoles a la prisión madrileña para informarle de la decisión del despacho.
Se abre un limbo jurídico ya que el 15 de enero de la próxima semana se celebrará una audiencia ante el Tribunal Supremo para considerar el recurso interpuesto por el ex ministro contra la decisión del juez de instrucción Leopoldo Puente de enviarlo a una prisión provisional por riesgo de fuga. No se descarta que el exfiscal Bautista tenga que acudir a la cita si ningún abogado se ha hecho cargo previamente de la defensa. “Para no crear indefensión”, el abogado también pidió al Tribunal Supremo que “paralice los próximos plazos procesales”.
Tanto Ábalos como su exasesor Koldo García se encuentran en prisión improvisada desde el 27 de noviembre del año pasado. Se les acusa de manipular los contratos de mascarillas durante la pandemia y de dar acceso preferencial al Ministerio de Transporte al empresario Víctor de Aldama, quien a cambio les dio prebendas. La fiscalía anticorrupción pide 24 años de prisión y una multa de más de 3,9 millones de euros para el exministro Ábalos y otros 19,5 años y una multa de 3,9 millones de euros para su exasesor Koldo García. Fuentes jurídicas esperan que el juicio se celebre la próxima primavera. Ambos están acusados de cinco delitos: organización criminal, cohecho, uso de información confidencial, tráfico de influencias y malversación de fondos.
La misión final: la tarea de defensa.
La renuncia del bufete fue presentada ante el Tribunal Supremo junto con un escrito de defensa de más de 70 páginas y un informe que los abogados adjuntaron casi como orden final. Este documento refuta todos los argumentos por los que Ábalos debería sentarse en el banquillo y habla de una vulneración del derecho a la defensa (“fue brutalmente cercenado”) porque el instructor no realizó muchas de las diligencias solicitadas por el exministro y porque la acusación “se basa en el testimonio de un pentito”. [en referencia al comisionista Víctor de Aldama] y en una hoja de notas que creó”.
«De lo hecho hasta el momento», afirma el comunicado de la defensa, se desprende que Ábalos «ni formó parte de una asociación delictiva con Koldo García, ni fue jefe oficioso del arrepentido Víctor de Aldama, ni realizó o ejecutó un plan criminal encaminado a facilitar contratos públicos a cambio de una comisión». Y prueba de ello, dice, es que la empresa que suministró las mascarillas -Soluciones de Gestión, propiedad de Aldama- las vendió no sólo al transporte, sino también al interior y administraciones de Canarias y Baleares.
Entre los más de 60 testigos propuestos para el juicio, la defensa de Ábalos incluye, en particular, al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; a su número dos Rafael Pérez; a la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el Ministro Ángel Víctor Torres; al ex director general de Air Europa, Javier Hidalgo; o la presidenta del Tribunal de Cuentas, Enriqueta Chicano.
El exministro se distancia de cualquier favoritismo hacia Air Europa y cualquier gestión de la empresa de hidrocarburos Villafuel (vinculada a Aldama). También niega que la cantidad mínima pagada por la comitiva del comisionista a Jésica Rodríguez (expareja de Ábalos) entre diciembre de 2019 y marzo de 2022 fuera a petición de la exministra o que hubiera irregularidades en su contratación por parte de las empresas públicas Ineco y Tragsatec.
