
Cada día es un nuevo comienzo para la opinión pública. Especialmente para los votantes progresistas. También frente a los militantes y cuadros del partido. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha tropezado con la misma piedra al no actuar ni reaccionar con rapidez. Primero se trató de casos de presunta corrupción y ahora de conductas machistas y acoso sexual por parte de trabajadoras de La Moncloa.
Aunque el incendio se extiende por el partido y todas sus asociaciones, el ejecutivo insiste en que no es el final del periodo legislativo. El Primer Ministro seguirá adelante y ya está planeando redoblar propuestas que sean factibles y aceptables para una mayoría parlamentaria. El objetivo es dar vida a la legislatura con medidas sociales y recursos económicos. El PSOE y Sumar coinciden en esta idea, pero Yolanda Díaz quiere ir más allá.
El gobierno de coalición está discutiendo actualmente el alcance de las medidas tanto en materia de salud como de vivienda. La ministra del sector, Isabel Rodríguez, lleva meses ampliando la senda (sin mucha publicidad) con acuerdos y convenios tanto con promotores como promotores para ampliar el parque de viviendas. Pese al enfrentamiento con las comunidades del PP y su socio de coalición, el ministerio seguirá con su hoja de ruta. Las demandas de Sumar van más allá de la autoridad del ministerio, según fuentes del ministerio que se comprometen a continuar el diálogo. Para Sumar, las intervenciones de precios son fundamentales para que el mercado del alquiler sea accesible a millones de ciudadanos. Aunque existen diferencias, el ejecutivo insiste en que no cejará en sus esfuerzos por ofrecer soluciones. Tampoco Podemos y el resto de partidos de izquierda.
El otro frente abierto del partido, los casos de corrupción, seguirá causando revuelo en los próximos días después de que José Luis Ábalos hiciera acusaciones contra el propio Sánchez. Esto está relacionado con la inacción de la dirección del partido ante las denuncias de acoso sexual dentro del partido.
Sánchez pidió disculpas por lo sucedido caso salazar. El Presidente es consciente de que los trabajadores que denunciaron presuntos casos de acoso sexual por parte de una de sus empleadas no fueron tomados en cuenta, pero lo atribuye al poco tiempo transcurrido desde que se creó el órgano interno de denuncias. El líder del PSOE intenta recuperar el tiempo perdido y tramitar los expedientes lo más rápido posible. Una vez más, el presidente afirma que otra persona en quien confía lo ha decepcionado.
Está comprobado que Francisco Salazar ha estado arropado por una densa red de protección en estos meses desde que salió a la luz la denuncia el pasado mes de julio. Lo mismo ocurrió con otro presunto acosador: el líder socialista de Torremolinos. “Ha vuelto el formato de liderazgo hipermasculinizado y testosterónico”, afirmó este domingo la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, en este periódico. La mano derecha de Sánchez en los primeros años de gobierno aseguró que lo que supo del comportamiento de Ábalos lo supo de su exmujer y que él lo trasladó al partido, pero dejó claro que la situación jurídica del exministro nada tenía que ver con los motivos por los que estaba siendo investigado. La desaprobación y el descontento de Calvo son coherentes con la defensa de su partido y sus gobiernos de todos los avances en materia de igualdad y derechos de las mujeres.
Sánchez intenta ahora apagar ese fuego con acciones –dentro y fuera de su partido– porque ha fallado a las víctimas y está retomando su implicación en política social, vivienda y sanidad. El líder del PSOE aprovechará la campaña electoral en Extremadura como portavoz. El PP intentará impedirlo y centrará su oposición en denunciar supuesta corrupción y acoso a las mujeres.
