Junts per Catalunya considera que la presión política de todos lados intenta disolverlo. Por un lado, las encuestas en Cataluña predicen un ascenso del grupo independentista de extrema derecha Aliança Catalana, que empataría en el tercer lugar con el partido de Carles Puigdemont en unas hipotéticas elecciones. Por otro lado, su papel clave en el Congreso, con siete diputados que permiten mayorías, le sitúa en la encrucijada de seguir apoyando al Gobierno de Pedro Sánchez a pesar de romper su pacto de investidura con los socialistas, o sumarse al bloque de PP y Vox para forzar una moción de censura. El viernes, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, visitó la patronal catalana Foment del Treball y pidió específicamente a los empresarios catalanes que persuadieran a Junts para que ayudaran a derrocar al gobierno de coalición. El secretario general de Junts, Jordi Turull, ha querido aliviar la presión en el Consejo Nacional del partido este sábado y ha respondido al mensaje de Feijóo: «Tiene la osadía de venir a Cataluña a pedir ayuda a los empresarios. No debe pedir ayuda a los empresarios, sino perdón por los abusos sistemáticos a los que les sometió durante los años de su gobierno».
Durante su intervención, Turull ha subrayado la necesidad de que el partido no sucumba a las presiones, tanto desde dentro de un electorado que se está volcando hacia la Alianza Catalana, como desde fuera por la esperada posición de Junts en el Congreso. Turull, en cambio, optó por un rumbo claro y presentó al partido como una alternativa real al Gobierno socialista de Salvador Illa: «Hay presión, una ola mediática hacia Junts que va en aumento. Quieren que tomemos el volante, pero somos la alternativa, no por el ruido, sino por la propuesta».
Turull se refirió por primera vez a la ruptura con el PSOE que se produjo a finales de octubre, aunque ello no llevó al partido de Carles Puigdemont a apoyar una alternativa como la que reclama Feijóo. «Después de varias advertencias al PSOE, rescindimos el acuerdo de Bruselas. Era una oportunidad, pero ni siquiera la mediación internacional ayudó, el PSOE no se lo tomó en serio. No tenemos vocación para ser muleta de alguien ni para formar parte de un bloque. La estabilidad depende del progreso y si no lo hay, damos por terminado el acuerdo», concluyó Turull. Sin embargo, tampoco está en contra del Gobierno, que, en su opinión, está «atascado en una situación de fragilidad, sin mayoría y con muchas dosis en materia judicial». guerra legalel mismo que negaban que existiera en Cataluña”.
Lejos de ser una moción de censura
La alternativa a trabajar con el gobierno sería apoyar una hipotética moción de censura si el pueblo la presentara. Sin embargo, Turull ha descartado esta posibilidad pidiendo a Feijóo que pida disculpas a los empresarios y enumerando los motivos: por facilitar a los socialistas de Barcelona llegar a la alcaldía, por los boicots a los productos catalanes y a la lengua catalana, por la falta de inversión en infraestructuras y en definitiva por «el «maltrato» al que los gobiernos del PP han sometido durante años a Cataluña y a sus empresarios, según Turull. Los empresarios quieren serenidad y escenarios previsibles, por eso cuando Junts rompió con el Del PSOE, el presidente de la Confederación Empresarial Catalana, Josep Sánchez Llibre, fue el primero en visitar a Puigdemont en Bruselas.
Para Junts, incorporarse al bloque de PP y Vox sería uno de los golpes de Estado que se les exigen desde fuera. Pero hay otro giro que les presiona más, desde dentro, y es el enfrentamiento con las encuestas «que tienen sesgos, que dan vergüenza, pero que describen un momento muy complicado, no sólo para Junts, sino para todos», ha dicho Turull. El secretario general ha definido a Aliança Catalana, a la que no nombró directamente, como «el populismo más duro que ofrece soluciones sencillas a problemas profundos».
«Catalunya no debe caer en un proyecto excluyente que basa su propuesta en el odio, el miedo y la división», afirmó Turull, aunque bajo la presión del partido de Sílvia Orriols, Junts se vio obligada a modificar su discurso para hacerlo más atractivo para estos electores tentados por la extrema derecha. «Junts no nació para renunciar, dividir ni odiar. Junts nació para construir, para proponer un proyecto nacional y social alejado de modas y ruidos, con la mirada puesta en el futuro. Nuestro objetivo es la independencia positiva», ha afirmado Turull.
El secretario general ha optado, por tanto, por evitar las «distracciones» y centrarse en las propuestas, previendo que el revés previsto en las encuestas – el último dirigente prevé que el partido de Carles Puigdemont perdería entre 15 y 16 diputados – no se hará efectivo cuando llegue la hora de la verdad. «La política catalana ha demostrado demasiadas veces que las encuestas de hoy no reflejan la realidad de mañana. Junts tiene una fuerza que muchos quieren ignorar, y que además resurge cuando el país la necesita. Nunca hemos aceptado ni aceptaremos hoy que el futuro de Cataluña nos lo dicten desde fuera», ha afirmado.
En la reunión ordinaria del Consejo Nacional de la Junta de este sábado, el partido aprobó su reglamento para la elección de candidatos para las elecciones locales de 2027. El reglamento estipula que la Comisión Territorial Municipal (CMT) iniciará los procesos de elección de candidatos en cada municipio. Para iniciar el proceso de selección, la CMT convocará una reunión en el municipio correspondiente donde militantes y simpatizantes, así como el ejecutivo local, podrán proponer candidatos para encabezar la lista. No es necesario que un miembro militar del partido se presente como candidato. Lo que sucederá en Barcelona es incierto ya que de momento no hay ningún candidato que haya presentado su candidatura a la alcaldía.
