El cambio radical de José Luis Ábalos en su estrategia de defensa, que incluso deja entrevistas grabadas en las que acusa a Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, sin pruebas de su implicación en el rescate de Air Europa, ha provocado la airada reacción del Gobierno, que se siente víctima de un ataque a su imagen y a la del PSOE, gravemente dañada tras el encarcelamiento del exsecretario de Organización Socialista y exministro de Fomento. «El PSOE y este Gobierno nunca se dejarán chantajear por nadie. Y el señor Ábalos lo sabe», ha apuntado la vicepresidenta primera María Jesús Montero, quien cree que «todo corresponde a una estrategia defensiva» del ex peso pesado del ejecutivo y de los socialistas y de su confidente Koldo García, «que intentan implicar a otras personas, sobre todo cuando se trata de políticos, y creen que eso les puede dar una ventaja en cuanto a sus condenas».
La número dos del Gobierno y del PSOE lamentó la ofensiva de su colega en el Consejo de Ministros entre junio de 2018 y julio de 2021 «para atrapar a gente inocente con mentiras e informes falsos porque creen que llegarán a un mejor acuerdo por su propio criterio». «Me preocupa que esto pase porque aunque al final siempre sale la verdad, es una vergüenza en las noticias que se mencione a gente sin motivo y sin pruebas», explicó en un acto en Lebrija (Sevilla).
Montero ha insistido en que el PSOE ha hecho todas las declaraciones «desde el primer día» después de que en febrero de 2024 estallara el escándalo de corrupción, inicialmente denominado «caso Koldo» y rebautizado como «caso Koldo». El caso de Ábalos Y Caso Santos Cerdántras la presunta implicación del sucesor de Ábalos en la secretaría de la organización en una trama de sobornos a cambio de adjudicaciones de obras públicas. Cerdán fue liberado el miércoles de la semana pasada tras 142 días de prisión provisional. Ábalos y García fueron ingresados este jueves en la misma prisión donde estaban recluidos, la de Soto del Real, cerca de la sierra madrileña.
El vicepresidente primero del Gobierno ha recordado que el partido pidió a Ábalos el certificado de su diputado y que éste fue expulsado del Grupo Mixto al negarse a ceder su escaño. El PSOE accedió inmediatamente a la suspensión cautelar de su ex militante número tres, pero Cerdán paralizó el proceso de su expulsión definitiva hasta que él también cayó el pasado mes de junio después de que un informe de la unidad central de operaciones de la Guardia Civil revelara su papel en la red corrupta.
El PSOE ha vuelto a pedir a Ábalos que dimita de su cargo de diputado, pero lamenta la estrategia de defensa de Ábalos y García «basada en la mentira y la difamación». En los días previos a su comparecencia ante el Tribunal Supremo, en la que el juez Leopoldo Puente argumentó el «extremo» riesgo de fuga y posible dinero oculto para decidir su detención, Ábalos y García afirmaron, sin aportar pruebas, que Sánchez se reunió con Arnaldo Otegi en una pedanía para obtener el apoyo de los dos diputados de EH-Bildu a la moción de censura contra Mariano Rajoy. El apoyo de la izquierda nacionalista no era necesario; El PSOE trabajó para obtener el visto bueno del PNV, del que dependía el éxito de la operación. «El Partido Socialista no tardará ni un minuto más en negar sus falsedades. Su comportamiento ha perjudicado a esta organización y sus acusaciones infundadas no son más que una respuesta a una postura defensiva encaminada a mitigar sus responsabilidades ante el poder judicial», afirmó el partido en un comunicado.
La ministra de Ciencia, Diana Morant, destacó que el Gobierno «no tiene miedo» a la información que Ábalos pudiera manejar y, en su calidad de secretaria general del PSPV-PSOE, le pidió que renunciara a su condición de diputada, calificando de «indecente» que quisiera «protegerse» en ella. “Si todavía tiene decencia política debe abstenerse de este acto”, indicó. «La gente vota, confía en sus políticos y Ábalos ha traicionado la confianza de los votantes socialistas de la Comunidad Valenciana y no merece seguir siendo diputado», concluyó Morant tras una visita al Hospital La Fe de Valencia.
El Gobierno insiste en que no habrá ventaja electoral pese a que la crisis coincide con la debilidad parlamentaria del ejecutivo, que demostró claramente el rechazo a la vía de la estabilidad en el Congreso con el voto en contra de Junts y la abstención de Podemos y Compromís. «Hemos pasado el ecuador del período legislativo. Los períodos legislativos duran cuatro años», concluyó Elma Saiz. La ministra de Integración, Seguridad Social y Migraciones ha resumido la idea de que «la gente viene a la política para servir y no para explotar», en contraposición a Ábalos, cuya imagen entró en Soto del Real «hace un año» y torpedea la «llamada al servicio público» de los miembros del Gobierno. «Escucho a mis hijos, a mis padres, a mis amigos y a veces no tengo respuestas cuando me preguntan: ‘Mira lo que está pasando’. Les digo que no todos somos iguales y les digo que no todos actuamos igual. Esto es diferente a los demás». [por el PP] «Hemos actuado con firmeza desde el primer minuto, caiga quien caiga, y con el firme compromiso de cumplir estrictamente la ley», afirmó en RTVE. “No se puede poner al mismo nivel que la verdad a un acusado que es libre de publicar en redes sociales o realizar entrevistas con la estrategia que considere oportuna”, añadió, tras ser preguntada por la sombra que proyecta Ábalos sobre el rescate de Air Europa.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha insistido en no interferir en el poder judicial y facilitar su trabajo. «Hay una investigación judicial en marcha, es el momento de la justicia, trabajemos en ello con calma. Es la justicia la que debe prevalecer», explicó en RNE, tras dejar claro todo el distanciamiento posible con Ábalos. “Nunca estuvimos de acuerdo en el Consejo de Ministros”, dijo Albares, quien fue nombrado en la reorganización del gobierno del verano de 2021 en la que Ábalos abandonó inesperadamente el poder ejecutivo.
